jueves, 20 de mayo de 2010

Reflexiones del compañero Fidel
LA TRASCENDENCIA HISTÓRICA DE LA MUERTE DE MARTÍ

Haciendo abstracción de los problemas que hoy angustian a la especie humana, nuestra Patria tuvo el privilegio de ser cuna de uno de los más extraordinarios pensadores que han nacido en este hemisferio: José Martí.
Mañana, 19 de mayo, se cumplirá el 115 Aniversario de su gloriosa muerte.
La magnitud de su grandeza no sería posible valorarla sin tener en cuenta que aquellos con los cuales escribió el drama de su vida fueron también figuras tan extraordinarias como Antonio Maceo, símbolo perenne de la firmeza revolucionaria que protagonizó la Protesta de Baraguá, y Máximo Gómez, internacionalista dominicano, maestro de los combatientes cubanos en las dos guerras por la independencia en las que participaron. La Revolución Cubana, que a lo largo de más de medio siglo ha resistido los embates del imperio más poderoso que ha existido, fue fruto de las enseñanzas de aquellos predecesores.
A pesar de que cuatro páginas del diario de Martí han estado ausentes de los materiales al alcance de los historiadores, lo que en el resto de aquel diario personal minuciosamente escrito y otros documentos suyos de aquellos días consta, es más que suficiente para conocer los detalles de lo ocurrido. Como en las tragedias griegas, fue una discrepancia entre gigantes.
La víspera de su muerte en combate escribió a su íntimo amigo Manuel Mercado: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber ―puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo― de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.”
Cuando Martí escribió esas palabras lapidarias, Marx ya había escrito El Manifiesto Comunista en 1848, es decir, 47 años antes de la muerte de Martí, y Darwin había publicado El origen de las especies en 1859, para citar sólo las dos obras que, a mi juicio, más han influido en la historia de la humanidad.
Marx era un hombre tan extraordinariamente desinteresado, que su trabajo científico más importante, El Capital, tal vez no se habría publicado nunca si Federico Engels no se hubiese ocupado de reunir y ordenar los materiales a los que su autor consagró toda su vida. Engels no sólo se ocupó de esa tarea, sino que fue autor de una obra titulada Introducción a la dialéctica de la naturaleza, en la que habló ya del momento en que la energía de nuestro sol se agotaría.
El hombre no conocía todavía cómo liberar la energía contenida en la materia, descrita por Einstein en su famosa fórmula, ni disponía de computadoras que pueden realizar miles de millones de operaciones por segundo, capaces de recoger y transmitir, a su vez, los miles de millones de reacciones por segundo que tienen lugar en las células de las decenas de pares de cromosomas que aportan la madre y el padre a partes iguales, un fenómeno genético y reproductivo del que tuve noción después del triunfo de la Revolución, buscando las mejores características para la producción de alimentos de origen animal en las condiciones de nuestro clima, que se extiende a través de sus propias leyes hereditarias a las plantas.
Con la educación incompleta que los ciudadanos de más recursos recibíamos en las escuelas, por lo general privadas, que eran consideradas como los mejores centros de enseñanza, nos convertíamos en analfabetos, con un poco de más nivel que los que no sabían leer y escribir o asistían a las escuelas públicas.
Por otro lado, el primer país del mundo donde se intentó aplicar las ideas de Marx fue Rusia, que era el menos industrializado de los países de Europa.
Lenin, creador de la Tercera Internacional, consideraba que no había en el mundo organización más leal a las ideas de Marx que la fracción Bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Aunque buena parte de aquel inmenso país vivía en condiciones semifeudales, su clase obrera era muy activa y sumamente combativa.
En los libros que escribió Lenin después de 1915, fue incansable crítico del chovinismo. En su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo, escrita en abril de 1917, meses antes de la toma del poder como líder de la fracción Bolchevique de aquel Partido frente a la fracción Menchevique, demostró igualmente que fue el primero en comprender el papel que estaban llamados a jugar los países sometidos al colonialismo, como China y otros de gran peso en diversas regiones del mundo.
A su vez, la valentía y audacia de que Lenin era capaz se demostró en su aceptación del tren blindado que el ejército alemán, por conveniencia táctica, le proporcionó para trasladarse desde Suiza hasta los accesos de Petrogrado, por lo cual los enemigos dentro y fuera de la fracción Menchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia no tardaron en acusarlo de espía alemán. De no haber utilizado el famoso tren, el final de la guerra lo habría sorprendido en la distante y neutral Suiza, con lo cual el minuto óptimo y adecuado se habría perdido.
De alguna forma, por puro azar, dos hijos de España, gracias a sus cualidades personales, pasaron a jugar un papel relevante en la Guerra Hispano-Norteamericana: el jefe de las tropas españolas en la fortificación de El Viso, que defendía el acceso a Santiago desde la altura de El Caney, un oficial que combatió hasta ser mortalmente herido, causándoles a los famosos Rough Riders ―jinetes duros, norteamericanos organizados por el entonces Teniente Coronel Theodore Roosevelt, que el precipitado desembarco lo tuvieron que hacer sin sus fogosos caballos― más de trescientas bajas, y el Almirante que, cumpliendo la estúpida orden del Gobierno español, zarpó de la bahía de Santiago de Cuba con la infantería de marina a bordo, una fuerza selecta, y salió con la escuadra de la única forma posible, que fue desfilar con cada barco, uno por uno, saliendo por el estrecho acceso frente a la poderosa flota yanki, que con sus acorazados en línea disparaban sus potentes cañones sobre los barcos españoles de mucho menor velocidad y blindaje. Como era lógico, los buques españoles, sus dotaciones de combate y la infantería de marina fueron hundidos en las profundas aguas de la fosa de Bartlett. Sólo uno llegó a pocos metros de la orilla del abismo. Los sobrevivientes de aquella fuerza fueron hechos prisioneros por la escuadra de Estados Unidos.
La conducta de Martínez Campos fue arrogante y vengativa. Lleno de rencor por su fracaso en el intento de pacificar la Isla como en 1871, apoyó la política ruin y rencorosa del Gobierno español. Valeriano Weyler lo sustituyó en el mando de Cuba; éste, con la cooperación de los que enviaron el acorazado Maine a buscar justificaciones para la intervención en Cuba, decretó la concentración de la población, que ocasionó enormes sufrimientos al pueblo de Cuba y sirvió de pretexto a Estados Unidos para establecer su primer bloqueo económico, lo cual dio lugar a una enorme escasez de alimentos y provocó la muerte de incontables personas.
Así se viabilizaron las negociaciones de París, en la que España renunció a todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba, después de más de 400 años de su ocupación en nombre del Rey de España a mediados de octubre de 1492, tras afirmar Cristóbal Colón: “esta es la tierra más hermosa que ojos humanos vieron.”
La versión española de la batalla que decidió la suerte de Santiago de Cuba es la más conocida, y sin duda hubo heroísmo si se analiza el número y los grados de los oficiales y soldados, que en la más desventajosa de las situaciones defendieron la ciudad, haciendo honor a la tradición de lucha de los españoles, que defendieron su país contra los aguerridos soldados de Napoleón Bonaparte en 1808, o la República española contra la embestida nazifascista en 1936.
Una ignominia adicional cayó sobre el comité noruego que otorga los premios Nóbel, al buscar ridículos pretextos para conceder ese honor en el año 1906 a Theodore Roosevelt, que fue electo dos veces Presidente de Estados Unidos en 1901 y 1905. Ni siquiera había quedado clara su verdadera participación en los combates de Santiago de Cuba al frente de los Rough Riders, y pudo haber mucho de leyenda en la publicidad que recibió con posterioridad.
Yo sólo puedo dar testimonio de la forma en que la heroica ciudad cayó en manos de las fuerzas del Ejército Rebelde el Primero de Enero de 1959.
¡Entonces las ideas de Martí triunfaron en nuestra Patria!
Fidel Castro Ruz
Mayo 18 de 2010
6 y 12 p.m.

Arte libre de Antonio Guerrero

Inaugurarán exposición de
Antonio Guerrero en Los Ángeles

WASHINGTON, 20 de mayo.— Una muestra del arte y la poesía de Antonio Guerrero, uno de los Cinco cubanos antiterroristas presos injustamente en Estados Unidos, será inaugurada este sábado en la Galería de la Antigua Cárcel de Venice, en California.
Un comunicado, enviado a PL por el Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, señala que "en circunstancias extraordinarias, el arte se transforma en el recurso principal y el último refugio del espíritu humano".
En ningún otro ejemplo esto es más verídico que en el trabajo de arte y poesía de Antonio Guerrero, cuya exposición Desde mi Altura debuta en la ciudad de Los Ángeles, el 22 de mayo.
Las pinturas naturalistas de Antonio Guerrero hablan en volumen sobre su dignidad, valor y paciencia. Estas obras, concebidas en total aislamiento, consisten en escenas dibujadas desde su memoria, como reflexiones líricas de su nostalgia por Cuba, señala el documento.

El Comité desarrollará un fin de semana de solidaridad con los Cinco y el Derecho a las Visitas Familiares, con pinturas, y poesías, documentales y presentaciones especiales de los actores y activistas como Edward Asner, Danny Glover y Dolores Huerta, agrega el texto.

martes, 4 de mayo de 2010

Levantarse con Cuba

Levantarse con Cuba

Ricardo Alarcón de Quesada

La encarnizada guerra que el Imperio lleva a cabo contra la Revolución comenzó antes del primero de enero de 1959. Para comprobarlo basta leer los pocos documentos oficiales parcial y tardíamente desclasificados varias décadas después de esa gloriosa fecha.

Washington apoyó a la tiranía batistiana desde el golpe de estado que en 1952 abolió las instituciones republicanas y la sostuvo hasta su derrumbe final. Nunca criticaron sus crímenes ni la amonestaron por las violaciones a los derechos humanos ni por la muerte de 20 mil cubanos.
Hicieron todo lo contrario. Armaron, entrenaron y asesoraron al Ejército y a las fuerzas navales, aéreas y policiales de la dictadura. Mantuvieron una estrecha cooperación con los aparatos represivos a quienes equiparon y enseñaron a torturar y con ellos coordinaron acciones contra los revolucionarios en Cuba y en la emigración. Lo hicieron hasta la madrugada del primero de enero.
Facilitaron la fuga del déspota y organizaron la salida hacia Estados Unidos de sus peores asesinos y compinches, quienes antes de marcharse saquearon el tesoro de la República. Esa noche, por cierto, dieron a Cuba el primer golpe en la guerra económica que aún perdura. Los centenares de millones robados al pueblo cubano fueron el origen de muchas fortunas que la desvergonzada propaganda yanqui presenta como si fueran resultado de supuestos éxitos empresariales.
Con los batistianos Washington inició sus empeños para fabricar una oposición contrarrevolucionaria. Los prófugos de la justicia, lejos de castigo recibieron exenciones impositivas y otras prebendas y privilegios y fueron recibidos en sesiones del Congreso y en salones oficiales. Batista y sus secuaces, precisa recordarlo, fueron los primeros instrumentos en la política y la propaganda anticubana promovida por Washington. Y ellos y sus descendientes han sido siempre el componente principal y la sustancia podrida de esa oposición.
La Ley de Ajuste Cubano de 1966 era, entre otras cosas, una ley batistiana que dio ventajas excepcionales a los que de Cuba escaparon el primero de enero. Y la Ley Helms-Burton de 1996 es un engendro profundamente batistiano que llega al extremo de consagrar que la “devolución” de tierras, fábricas y casas a esos delincuentes es la “condición indispensable” para que Washington pudiera iniciar el proceso para desmantelar el bloqueo económico que impone a nuestro pueblo. Ambas leyes, no lo olvidemos, tienen hoy plena vigencia y pocos hablan allá siquiera de la posibilidad de derogarlas.
Con cinismo inaudito los imperialistas manosean ideas nobles como la democracia y los derechos humanos, conceptos que les son completamente ajenos, pero que manipulan en sus incesantes campañas anticubanas. La verdad es que la guerra económica la desataron contra el pueblo cubano para causarle “hambre y desesperación”, para hacerlo sufrir y castigarlo porque ese pueblo dio su apoyo abrumador a Fidel y a la Revolución. Así está escrito, con todas las letras, en textos que acordaron en la Casa Blanca ya en la primavera de 1959.
Una política así concebida es literalmente lo que la Convención de Ginebra define como el crimen de genocidio, la peor violación de los derechos más elementales de todo un pueblo. Es el genocidio más prolongado de la historia que dura ya más de cincuenta años y que empezó y se mantiene precisamente para negar a los cubanos el ejercicio de sus derechos democráticos.
Desde 1959 la Agencia Central de Inteligencia se ocupó de agrupar a los antiguos esbirros y torturadores del régimen derrotado para que fuesen el núcleo central del instrumento que se propuso fabricar para combatir a la revolución en el plano político. El Programa de Acciones Encubiertas de la CIA, aprobado por la Casa Blanca hace más de medio siglo, tenía como pilares fundamentales la “creación de una oposición dentro de Cuba” que sería dirigida por la CIA a través de los exiliados organizados por la Agencia en el exterior y el desarrollo de “una poderosa ofensiva de propaganda” para inflar y apoyar esa “oposición”. Esa ha sido la esencia de la política norteamericana contra Cuba desde entonces hasta hoy.
Lo único novedoso es que, a partir del derrumbe en Europa del llamado “socialismo real”, a las acciones encubiertas de la CIA, que nunca han cesado, se agregan las que abiertamente realizan por medio de la AID y otras entidades, incluyendo contratistas supuestamente privados, cuyos planes y proyectos, en alguna medida, aparecen reflejados en los presupuestos federales.
Ahora enfrentamos una intensificación de esa campaña y debemos preguntarnos porqué. Porque el pueblo cubano ha sido capaz de resistir esa colosal agresión y Cuba ya no está sola. Nuevos vientos de unidad, solidaridad e independencia recorren la América Latina y el Caribe. Nuestro Continente entra en una época nueva que ha sido posible por la heroica resistencia de los cubanos y las cubanas.
El Imperio pretende recuperar el espacio perdido. Para ello cuenta con pocos servidores en esta parte del mundo. Debe buscarlos sobre todo allende el Atlántico.
La verdad es que el Imperio y sus satélites europeos son los peores enemigos de la democracia y los más contumaces violadores de los derechos humanos. Y saben que están moralmente en cueros.
Pese a su hegemonía y control sobre los llamados medios de “información” no han logrado impedir que el mundo sepa de las masacres en Irak, Afganistán y Palestina –que se agregan a una larga lista que desborda el planeta-, de las cárceles secretas, de la infame legalización de la tortura y de los tormentos a los encerrados en la prisión de Guantánamo, espacio usurpado a Cuba, único rincón de esta Isla donde se vulnera la dignidad del ser humano.

¿Creen acaso que el mundo no sabe? ¿Imaginan por un instante que hemos olvidado?
¿Creen que es suficiente con colocar a un hombre negro en la Casa Blanca?
A un hombre, por cierto, inteligente, con una trayectoria personal que le ganó respeto y simpatía para llegar a su actual empleo.
Un hombre negro que, sin embargo, predica el olvido, convoca a la amnesia. No se cansa de repetir que dejemos atrás el pasado y que miremos hacia adelante hacia sus vagas promesas de un futuro mejor que cada vez más es una repetición del pasado.
Pero sucede que el pasado vive en el presente. La guerra económica, con su intento genocida, continúa, no ha sido modificada en lo absoluto con la actual Administración. Persiste y se acrecienta la “poderosa ofensiva de propaganda” que concibió la CIA de Eisenhower y en la que participa personalmente, en patético espectáculo, el actual inquilino de la Casa Blanca, el que no tuvo valor para declinar el inexplicable Premio Nobel.
Posada Carriles, el confeso terrorista que a tantos ha asesinado, entró a Estados Unidos con la complicidad del régimen de Bush. Pero sigue allá protegido por la nueva Administración. Que se sepa hasta ahora el Presidente Obama no ha respondido ni ha hecho nada respecto a la petición que le hizo el Gobernador de Puerto Rico, el 15 de diciembre de 2008 solicitándole que dispusiera que el FBI entregue a los tribunales las evidencias que celosamente ha ocultado por más de tres décadas de los asesinatos de Santiago Mari Pesquera y Carlos Muñiz Varela.
Y Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René ¿por qué siguen sufriendo injusta y cruel prisión? ¿No prometió durante su campaña electoral el actual Presidente que lucharía contra el terrorismo respetando los principios y la legalidad?

¿Cómo explica que quienes han sacrificado sus vidas luchando contra el terrorismo estén en prisión y los terroristas se paseen libremente por las calles?
Contra Cuba Washington lleva a cabo no sólo su genocida guerra económica, no sólo ha desatado la más burda campaña de calumnias y desinformación, también alienta y promueve el terrorismo en sus peores formas y manifestaciones. Es la única explicación de que nuestros Cinco compañeros estén todavía secuestrados.
Los Cinco fueron detenidos en septiembre de 1998 porque a riesgo de sus vidas, sin armas, sin usar la fuerza o la violencia penetraron a grupos terroristas que operan impunemente en Miami. Esa fue la acusación principal contra ellos.
El Gobierno exigió que el juicio se efectuase en ese lugar y el tribunal les negó el derecho al cambio de sede.
El Gobierno formuló otros cargos falsos, inventados, relacionados con supuestas actividades de espionaje y en cuanto a Gerardo además la infamia de asesinato en primer grado.
Todos los medios locales controlados por los terroristas desataron una intensa y constante campaña de calumnias usando las falsas acusaciones y presionaron abierta y públicamente a los miembros del Jurado, quienes repetidas veces expresaron a la Jueza que se sentían amedrentados. La Jueza en varias ocasiones se hizo eco de esa preocupación y pidió al Gobierno que tratase de poner fin a una situación que sin embargo persistió hasta el final como consta en las actas del juicio.
Después de concluida la farsa judicial se ha descubierto que detrás de esa campaña de odio y temor estaba el Gobierno Federal. No sólo con las declaraciones incendiarias que los fiscales hacían ante el Tribunal y ante la prensa, donde no cesaban de repetir que los Cinco eran terribles enemigos cuyo propósito era, nada más y nada menos, que “destruir a los Estados Unidos.” Ahora se sabe que, para colmo, todos esos periodistas eran pagados por el Gobierno de Estados Unidos con fondos del presupuesto federal.
El Gobierno sabía perfectamente que estaba mintiendo. Al final del juicio admitió que carecía de evidencias para probar su acusación principal alrededor de la cual había girado todo el proceso y su sucia propaganda.
La conducta de la Fiscalía de principio a fin fue una escandalosa y sistemática prevaricación. Las pruebas fueron manipuladas para tergiversar los hechos y engañar al Jurado y todavía hoy impiden el acceso a ellas a los abogados defensores.
Son incontables las numerosas violaciones cometidas y cualquiera de ellas sería suficiente para declarar nulo el juicio de Miami y ordenar la excarcelación de nuestros Cinco hermanos.
El Presidente Obama debe ponerlos en libertad ahora mismo, sin condiciones. Ya la Corte de Apelaciones determinó lo obvio: que ellos no habían puesto en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos y que no habían buscado ninguna información secreta en ese país. Y su ilustre predecesor, W. Bush, reconoció que no tenía prueba alguna para sostener la infame y falsa acusación contra Gerardo Hernández Nordelo. ¿Qué más le hace falta al joven Presidente?
¿Imagina que nos va a convencer que él representa un cambio creíble si no se atreve a liberar a los inocentes y sigue impidiendo que sean juzgados por sus crímenes los terroristas? Con el debido respeto que todavía él merece a muchos, esa pregunta debe perseguir al Presidente Obama. Por todas partes y siempre como una maldición gitana.
Como debe perseguirlo la exigencia de que permita a Adriana y a Olga visitar a Gerardo y a René. Él puede poner fin fácilmente a la tortura medieval que practica contra estos jóvenes.
El 15 de junio vence el último plazo para exigir ante los tribunales la libertad de Gerardo Hernández Nordelo. Vamos a dar ese paso aunque sabemos que ofrece muy remotas posibilidades para él.
Gerardo ha dicho que confiemos en él, que él está dispuesto a resistir, a aguantar lo que tenga que aguantar. También dijo que la justicia sólo vendrá cuando la exija un jurado de millones.
Esta injusticia ha durado doce años porque el pueblo norteamericano no la conoce. Y no la conoce porque quienes controlan la información le impiden a ese pueblo acceder a la verdad. Multipliquemos la solidaridad y la denuncia. Que no se detengan hasta liberar a Gerardo y sus cuatro compañeros.
Compañeras y compañeros, amigos de todo el mundo. Hace años en momentos también cruciales para nosotros, cuando preparaba el último esfuerzo en nuestra larga guerra contra el colonialismo español, José Martí reclamó la solidaridad internacional. Dijo él entonces: “Quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos.”
Sus palabras tienen hoy plena vigencia. Los cubanos y las cubanas seguiremos en pie. En nosotros, ustedes pueden confiar. Cuenten con nuestra solidaridad. Sigamos luchando juntos hasta la victoria siempre.
Acto de solidaridad con Cuba, La Habana,
2 de mayo de 2010

Acto por los cinco en México


Evento en la Ciudad de México:

Miercoles, 5 de mayo 5pm

Embajada de CubaPresidente Masaryk #554 col. Polanco

invitan:

Embajada de la República de Cuba en México
Asociación de Cubanos Residentes en México
Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba


sábado, 24 de abril de 2010

Campaña mediática contra Cuba

Las trazas de una conspiración
La Jiribilla


CrONOLOGÍA DE LOS HECHOS (aCTUALIZADA)

En medio de los preparativos para su viaje sorpresa al Afganistán en guerra desde hace ocho años, el presidente de los Estados Unidos encontró oportunidad para pronunciarse sobre Cuba. El titular más propagado, luego de que fuera emitido un comunicado desde la Casa Blanca el pasado 24 de marzo, dice que Obama critica a Cuba por violación de los derechos humanos.
Según el Jefe de Estado, en la Isla se ha producido un creciente hostigamiento “hacia aquellos que se atreven a dar voz a los deseos de sus compatriotas cubanos". Obnubilado por los falsos ecos de las manifestaciones de las “damas de blanco” —grupo de probada militancia mercenaria— y por las protestas promovidas por algunos de los llamados “presos de conciencia”, el presidente pide el “fin de la represión” en Cuba. Pensemos, sin perder la esperanza, en que el empeño de Obama por sacar adelante la reforma sanitaria y la nueva ofensiva a Kandahar, han mediado su concentración para discernir entre bullicio y realidad y limitado sus posibilidades de analizar cabalmente el tema de Cuba.
La palabra “madres”, seguramente conmueve también a Obama tanto como ha conmocionado a otros que las mencionan casi a diario en sus páginas de Internet. En las salidas recientes de estas mujeres por calles de La Habana, las protagonistas se convirtieron en la comidilla de los medios y en receptoras de la “solidaridad” de personas dentro y fuera del Archipiélago. Sin embargo, las “insensibles” autoridades de la Isla, no han cedido ante los últimos “juegos de fuerza” y por ello, han merecido convertirse en diana de los pronunciamientos de anticubanos desde algunas latitudes y partidos.
Y claro, es difícil que alguien —como le sucedió a Obama— no se sienta “perturbado” por imágenes de las madres de los “presos políticos” cubanos “reprimidas por el régimen”. Lo que replicaron El País, El Mundo, La Vanguardia, BBC Mundo o El Nuevo Herald, sobre los “paseos” de las “damas” por La Habana, fue su verdad manejada. Las fotos y videos que las muestran junto a oficiales del Ministerio del Interior, no dicen que estos trataban de protegerlas para devolverlas a sus casas, no muestran las olas de pueblo que iban detrás, abucheándolas por su actuación ridícula.
Mientras en la Calle 8 de Miami, en complicidad con las “señoras del gladiolo” marchaban el confeso terrorista Luis Posada Carriles —cuyos crímenes encubre la “gran prensa”— y la cantante Gloria Estefan —a quien hace poco se le reconocieron vínculos con la CIA y la participación en operaciones ilegales de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA)—, se aliaban al nuevo manifiesto condenatorio a la Isla que con el slogan “Yo acuso al gobierno cubano” firman personajes de todas las tendencias. Nadie se explica cómo pudieron comulgar juntos en pos de una misma carta, activistas de filiaciones tan controversiales como Ninoska Pérez, ex cabecilla de la FNCA; el escritor peruano Mario Vargas Llosa, crítico obsesivo de la Revolución; Carlos Alberto Montaner, conocido agente de la CIA o Ernesto Hernández Busto, articulista de Penúltimos días, quien en 2008 declaró abiertamente simpatizar con la idea de que una intervención militar de Estados Unidos es “la manera más rápida y productiva” para “acabar” con la Revolución cubana.
Los promotores de esta otra campaña se ufanan de haber inscrito unas 40 mil firmas desde la Isla y el extranjero, pero no se atreven a profundizar en el prestigio de las rúbricas. Ni siquiera es posible conocer a la mayoría de los firmantes, pues sus nombres no se divulgan. No han encontrado el respaldo suficiente de voces destacadas de la intelectualidad y la cultura. Solo unos pocos artistas famosos o apenas dos o tres con obras valiosas, han suscrito este texto perverso y falsario. Habría que preguntarse si realmente leyeron esas líneas donde se llega a reclamar a la Revolución, el “respeto a la vida”.
Otro recurso que denuncia la verdadera naturaleza de esta estrategia de los medios fue el empleado contra el actor Willy Toledo y el cantante Miguel Bosé. El objetivo es emplazar a todo el que se pare ante un micrófono, lo mismo para presentar un disco, que para solidarizarse con Haití. Sin embargo, el testimonio final de Toledo, por solo citar uno de los ejemplos, ofrece pocas posibilidades a la interpretación ambigua: “A Cuba le imparten clases de derechos humanos los mismos que planean y ejecutan `guerras preventivas´; le exigen respeto a las garantías penales y procesales quienes miran a otro lado cuando se menciona Abu Grahib o Bagram, quienes crean y mantienen Guantánamo o le dan carta de naturaleza, consintiendo que vuelos secretos con personas secuestradas hagan escala en su territorio o acogiendo en su sistema penitenciario a sus `presos´”.
Algo similar sucedió con las declaraciones del cantautor cubano Silvio Rodríguez. En una de intervenciones a propósito de la presentación de su más reciente disco Segunda cita hizo referencia al texto de la canción “Sea Señora”: A desencanto, opóngase deseo. Superen la erre de revolución. Y aclaró: “si suprimimos la ´r´ de Revolución lo que queda es evolución. A eso me refiero. Es imposible que haya un mundo en semejante estado de reposo”. Fue suficiente para que las palabras del trovador se convirtieran en diana de la más inescrupulosa y premeditada descontextualización. Omitieron sus palabras cuando advirtió estar “viendo amplificado últimamente situaciones hacia Cuba y contra Cuba que durante todos estos 50 años” había percibido idénticas. “Y en este momento —agregó—, quizá producto de las características de la tecnología, parece, pareciera, que hay como un consenso superior contra Cuba”. Era obvio que el resto de sus comentarios no convenía como titulares a la misma prensa que quiso sumarlo al fabricado cúmulo de señales que promueven la idea de una “change” en la Isla. Diciendo sus verdades “a tiempo y sonriente”, Silvio confirmó: “yo, que llevo 50 años viviendo en Cuba, y que conozco todo eso que ha pasado, sigo teniendo muchas más razones para creer en la Revolución que para creer en sus detractores”.
Las versiones que algunas agencias ofrecen acerca de la Cuba de hoy, no son más que un reducto favorable a los intereses del imperialismo. Así apareció Orlando Zapata Tamayo como el mártir que necesitaba la contrarrevolución carente de líderes y fetiches. Los adversarios, más activos que en otras ocasiones, encontraron en la muerte de un ser humano, el motivo para empezar, desde la más reacia fracción de la blogosfera y luego con el sostén de medios como El País y The Washington Post, una de las más cruentas maniobras mediáticas para incriminarnos.
El diario del Grupo PRISA se estrenó en la contienda el 25 de febrero con el editorial “Credenciales cubanas”, al que le han seguido varias ráfagas de reportajes y artículos de opinión. La búsqueda de la palabra “Cuba” arrojaba el 30 de marzo unos 120 resultados para la versión de este periódico en Internet. Silenciando incluso la situación de los civiles en Afganistán o la de los huérfanos de Haití a causa del terremoto del pasado enero, El País consagra parte de sus páginas a amplificar a la bloguera Yoani Sánchez —mercenaria pagada para realizar actividad subversiva dentro de la Isla. Para rematar, en “Cuba, cuenta atrás”, del primero de abril, el diario vuelve a tenderle la mano a las “damas de blanco” y los llamados “presos políticos”, intentando quitarles la etiqueta de “agentes del imperialismo”.
El tono de El País no logra camuflar el deseo de hostigamiento a Cuba. Su “tarde o temprano, el Gobierno cubano tendrá que poner en libertad a los presos políticos y, por tanto, mejor que lo haga cuanto antes”, resulta amenazante. Tendríamos que preguntarles quién se atreverá a espetarle en ese tono a Obama por los Cinco cubanos presos injustamente en los EE.UU. Aprovechando la coyuntura, una vez más, le hacen el juego a los Estados Unidos, en el afán por erosionar las relaciones de Cuba con el mundo y demeritar el ejemplo inspirador de la Revolución para los pueblos latinoamericanos. El Parlamento Europeo ha llegado a emitir una resolución que estimula a las instituciones de sus países para que “alienten sin reservas el inicio de un proceso pacífico de transición política hacia una democracia pluripartidista en Cuba”. Europa ha vuelto a la carga con saña, alzando ahora el banderín de la “situación de los presos políticos”. Así, también, complementa la mentira gigante sobre un pueblo que desde hace 50 años ha defendido la solidaridad como principio y no conoce en suelo propio de torturas ni de ejecuciones fuera de la ley.
Para mantener el fuego atizado, un día después del deceso del preso Tamayo, apareció Coco Fariñas, el nuevo candidato a “santo de la disidencia”, quien ha recibido la visita de funcionarios de la embajada española en La Habana y la propuesta de ese mismo gobierno de ser trasladado a su país. Los tutores europeos y norteamericanos “revolotean” alrededor de cualquier acción que pueda generar desconfianza hacia Cuba. Recordemos que en las mismas calles por las que caminaron las “damas de blanco” en días pasados, podía encontrarse con facilidad a Lowell Dale Lawton, segundo Secretario Político Económico de la SINA, Ingemar Cederberg, Ministro de la Embajada de Suecia, o a Volker Pellet, funcionario del gobierno alemán en La Habana.
Cuando el 23 de marzo El País informó sobre los acuerdos de la última reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Aruba, y comentó sobre el aumento de la violencia hacia los profesionales de la información, señaló que “las conclusiones [del evento] incluyen una referencia directa a la situación de los derechos humanos en Cuba y al `calvario´ del periodista cubano Guillermo Fariñas”. Nada se dice en esta nota acerca de Honduras, donde en la semana anterior, dos periodistas habían sido asesinados por la cobertura de las protestas contra el golpe de Estado de junio de 2009.
Siguiendo la ruta de este plan de marcado matiz terrorista para la desestabilización de la Revolución cubana –aclaremos que los medios no han utilizado nunca el término “terrorista” para referirse a la campaña- aparece también la censura por parte de la empresa Google al blog del articulista y ensayista cubano Enrique Ubieta Gómez, quien ha denunciado el acoso mediático y ha descaracterizado a sus impulsores. La conjura duró poco, pues el blog fue restituido, al parecer, luego de los comentarios que comenzaban a suscitarse alrededor de la legitimidad de la tantas veces ponderada “libertad de expresión”. No convenía, pues, callar otra voz, por incómoda que fuere, cuando la prensa ataca a Cuba, empuñando, precisamente, el estilete de la “palabra libre”.
Una nueva artimaña se ha gestado en los últimos días por los promotores de la carta sin firmas: un llamado a los escritores y artistas cubanos a traicionar a la Revolución, una colección de aforismos sin sustento y más mentiras que se añade a la aviesa e inescrupulosa campaña contra Cuba.
El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano emplazaba, a propósito de esta nueva embestida, a las publicaciones que han hecho foco en Cuba buscando encontrar solo defectos, y denunciaba que los grandes medios de comunicación “no hayan recogido en tantas páginas que dedicaron al terremoto de Haití, que el país que más médicos mandó fue Cuba, 1.000, y que los galenos haitianos recibieron la formación en el país cubano de forma gratuita”.
Galeano ha aportado además, una metáfora de contenido irrebatible: “contra Cuba se aplica una lupa inmensa que magnifica todo lo que allí ocurre cada vez que conviene a los intereses enemigos, llamando la atención sobre lo que pasa en la Revolución, mientras la lupa se distrae y no alcanza ver otras cosas importantes y que los medios de comunicación no hacen por informar”.
Mientras algunos nos acusan de malévolos criminales, como tantas otras veces, los cubanos hemos recibido el respaldo de los amigos del mundo. El documento En Defensa de Cuba, que denuncia la intromisión del Parlamento Europeo en los asuntos de la Isla ha sido respaldado, entre otros, por el presidente boliviano Evo Morales, el filósofo húngaro István Mészáros, el ensayista y periodista franco-español Ignacio Ramonet, el teólogo y escritor brasileño Frei Betto, el actor estadounidense Danny Glover, el cineasta boliviano Jorge Sanjinés, el historiador y profesor italiano Piero Gleijeses, la escritora argentina Stella Caloni y el Premio Nobel de Física ruso Zhores Alfiorov.
Asimismo, se suman nombres como Atilio Borón, Carlo Frabetti, Gianni Miná, Lucius Walker, Oscar Niemeyer, Ray Brown, Setsuko Ono, Belén Gopegui, Boaventura de Sousa, Horacio Cerutti, Ana Esther Ceceña, Thiago de Melo, Alfonso Sastre y François Houtart.

Nuevamente la ética y la razón ponen a prueba a los hombres y mujeres de bien. Eso que el intelectual español y Premio Rómulo Gallegos Isaac Rosa denomina la “hipervisibilidad de Cuba”, o lo que es lo mismo, la sobreexposición mediática que ha sufrido el país en los últimos años con la excusa de los derechos humanos, no ha logrado hablar en términos justos de la realidad de este pueblo.
Entrevista con Belén Gopegui
La Revolución es superación


La escritora española Belén Gopegui, una de las tantas amigas y estudiosas de la realidad cubana, autora de novelas como La escala de los mapas (1993) y El padre de Blancanieves (2007), confía en que en medio del bombardeo mediático al que ha sido sometida la Isla, aún pueden existir personas que logren acercarse a la verdad sobre su pueblo. En la presentación de su libro El lado frío de la almohada (2004), había comentado que “si tuviera que elegir un objetivo para conseguir con esta novela sería que las personas interesadas por lo que ocurre en Cuba dejaran de conformarse con lo que dicen los medios de comunicación de masas y buscaran sus propias fuentes de documentación”.

En este nuevo contexto, explica en entrevista con La Jiribilla que “frente al bombardeo, lo erróneo sería refugiarnos en las trincheras, mejor desperdigarnos sobre el terreno batido y proclamar con nuestra presencia su fracaso. Intentar que cada vez más personas se acerquen a Cuba, física y virtualmente, que dialoguen con ella, que pregunten y miren y trabajen también a su lado”.
La también Licenciada en Derecho, colaboradora habitual de publicaciones como Rebelión, entiende que solo puede haber intereses que buscan el fracaso del proyecto social detrás de la campaña urdida por los medios de comunicación en contra de Cuba. Ya advertía esta situación hace unos años en una entrevista on-line, donde explicaba que si fuera cierto que Cuba ha sido abandonada es porque detrás de cada acción “ya ha empezado a cundir la voracidad y el deseo de obtener beneficios”. Para Gopegui los que corren, “son malos tiempos para el capitalismo y, frente a los problemas se puede reaccionar con serenidad y solidaridad, o con la rapiña y el saqueo. Se pretende acabar con lo que pueda entorpecer ese saqueo. Que todo sea jungla, que no haya ni un solo metro cuadrado de agricultura, de cultura, de cultivo de las cualidades humanas. Si de verdad les preocuparan las cosas que funcionan mal en Cuba, que las habrá, claro, podrían decir: tenemos la suerte de que en una Isla se mantiene y sigue adelante un proyecto de organización de la vida diferente, que ha enfrentado el subdesarrollo impuesto por el colonialismo no por la vía de la competencia y la ley del más fuerte, sino a través del cuidado y el trabajo común. Pero a quienes atacan Cuba desde fuera no les importa que ese proyecto mejore, lo que quieren es que las cosas en Cuba funcionen igual de mal que en el capitalismo. Quieren un nuevo país subdesarrollado, uno más, ¿qué más da si hay una Guatemala o hay cinco? Eso a nadie le molesta. Pero una sola Cuba: cuántas páginas de periódicos, cuántos debates, cuánto estímulo para las luchas de los oprimidos”.
Las reacciones de la prensa ante las declaraciones del trovador Silvio Rodríguez durante la presentación de su disco Segunda Cita, son, para esta intelectual, un marcador del absurdo dentro de este juego mediático y uno de los colmos de la mentira: “las declaraciones de Silvio Rodríguez están en YouTube y según el marcador las han visto unas dos mil personas. Me pregunto por las que no los han visto, las que leen sobre Cuba en El País textos manipulados con desfachatez como el de Maite Rico, o las que leyeron algún reportaje indocumentado de Daniel Lozano en Público. Ojalá vayan a buscar las fuentes reales porque hoy es posible —no está lejos el día en que, si no luchamos, desaparezca esta posibilidad—. Ojalá miren los videos de la rueda de prensa y lean los textos íntegros ya que pueden acceder a ellos sin necesidad de que ningún intermediario sesgado se los cuente.
“Cuando Silvio Rodríguez plantea —como antes Fidel y Raúl y otros revolucionarios— la conveniencia de llevar a cabo cambios en el interior de la Revolución Cubana, ese hecho es prueba patente de la capacidad de autocrítica de la Revolución Cubana. Un proceso revolucionario implica la superación cotidiana de esa crisis permanente que supone el enfrentarse con los terribles poderes del Capital. La Revolución es crisis y superación pero los grupos dominantes se comportan como si este segundo término de la dialéctica no existiera.
“Si dejaran en paz a la Revolución, las palabras de Silvio Rodríguez servirían para pensar y reflexionar, pero cualquiera puede comprobar cómo cada muy poco tiempo la Revolución Cubana es acusada de algo y luego se demuestra que las acusaciones estaban completamente sacadas de quicio pero no importa porque ya hay una nueva acusación en marcha. Supongo que no es fácil discutir con calma en Cuba si siempre la están empujando, presionando, amenazando”.
Belén Gopegui ha firmado también la declaración En defensa de Cuba, al igual que decenas de intelectuales, investigadores y artistas de todas latitudes. Su afecto por la Revolución y por Cuba, se fundamentan en que “lo que la Revolución Cubana tiene de especial es que lleva en sí dos grandes ondas de emancipación: el nacionalismo antimperialista y el socialismo anticapitalista. `Jamás´, me escribió una vez un amigo y lo suscribo palabra por palabra, `podremos devolverle a Cuba todo lo que nos ha dado y nos da (hechos y esperanzas)´”.
Sin embargo, en medio de esta coyuntura en que algunos se empeñan en atacar a la Isla, Gopegui entiende que los mejores caminos para combatir y para resistir, se dibujan con las líneas de la solidaridad. Para ella, la presente campaña llegará hasta donde nosotros mismos se lo permitamos a los grandes medios. “No se trata de una campaña nueva, sino de una fase más de una campaña permanente. Tendremos que enfrentarnos a ella con todos nuestros recursos, con la solidaridad internacional de los revolucionarios, con la denuncia de las mentiras y tergiversaciones en todos los foros donde podamos usar la razón y la palabra, con argumentos cuando hablemos con quienes escuchan y con silencio con quienes no están dispuestos a escuchar nada que no sean sus propias palabras. El movimiento de emancipación ha atravesado por momentos como estos a lo largo de su historia y se trata de decir alto y claro que aquí estamos, que nos hemos reagrupado y no hay derrota. Hoy, nuestra forma de vencer es estar, mirar a sus ojos y mantener la mirada”.
Tomado de La Jiribila-13 de abril de 2010
Reflexiones del Compañero Fidel
La hermandad entre la República Bolivariana y Cuba

Tuve el privilegio de conversar durante tres horas el pasado jueves 15 con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, quien tuvo la gentileza de visitar una vez más nuestro país, procedente esta vez de Nicaragua.

Pocas veces en la vida, tal vez nunca, conocí a una persona que ha sido capaz de dirigir una Revolución verdadera y profunda durante más de 10 años; sin un solo día de descanso, en un territorio de menos de un millón de kilómetros cuadrados, en esta región del mundo colonizada por la península Ibérica, que durante 300 años dominó sobre una superficie 20 veces superior, de inmensas riquezas, donde impusieron sus creencias, su lengua y su cultura. No se podría escribir hoy la historia de nuestra especie en el planeta ignorando lo ocurrido en este hemisferio.
Bolívar, por su parte, no luchó solo por Venezuela. Las aguas y las tierras eran entonces más puras; las especies variadas y abundantes; la energía contenida en su gas y su petróleo, desconocida. Doscientos años atrás, al iniciarse la lucha por la independencia en Venezuela, no lo hacía sólo por la independencia en ese país, lo hacía por la de todos los pueblos del continente aún colonizados.
Soñó Bolívar crear la mayor República que haya existido y cuya capital sería el istmo de Panamá.
En su insuperable grandeza, El Libertador, con verdadero genio revolucionario, fue capaz de presagiar que Estados Unidos —limitado originalmente al territorio de las 13 colonias inglesas— parecía destinado a sembrar de miseria la América en nombre de la libertad.

Un factor que contribuyó a la lucha de América Latina por la independencia fue la invasión de España por Napoleón, quien con sus desmedidas ambiciones contribuyó a crear las condiciones propicias para el inicio de las luchas por la independencia de nuestro continente. La historia de la humanidad es sinuosa y llena de contradicciones; a su vez, se torna cada vez más compleja y difícil.
Nuestro país habla con la autoridad moral de una pequeña nación que ha resistido más de medio siglo de brutal represión por parte de ese imperio previsto por Bolívar, el más poderoso que existió jamás. La inmensa hipocresía de su política y su desprecio por los demás pueblos lo han conducido a situaciones muy graves y peligrosas. Entre otras consecuencias están las pruebas diarias de cobardía y cinismo, convertidas en prácticas cotidianas de la política internacional, ya que la inmensa mayoría de las personas honestas de la Tierra no tienen posibilidad alguna de dar a conocer sus opiniones, ni de recibir informaciones fidedignas.
La política de principios y la honestidad con que siempre ha expuesto la Revolución Cubana aciertos y errores —y de modo especial determinadas normas de conducta nunca violadas a lo largo de más de 50 años, como la de no torturar jamás a un ciudadano— no conoce excepción alguna. De la misma forma, nunca ha cedido ni cederá ante el chantaje y el terror mediático. Son hechos históricos más que demostrados. Se trata de un tema sobre el que podría argumentarse ampliamente; hoy simplemente lo señalamos para explicar por qué nuestra amistad y nuestra admiración por el Presidente bolivariano Hugo Chávez, un tema sobre el cual podría extenderme considerablemente. Basta citar en esta ocasión algunos elementos para explicar por qué afirmé que constituye un privilegio conversar horas con él.
No había nacido todavía cuando el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Tenía menos de cinco años cuando el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959. Lo conocí en 1994, 35 años después, cuando ya había cumplido 40 años. Pude observar desde entonces su desarrollo revolucionario durante casi 16·años. Dotado de excepcional talento, y lector insaciable, puedo dar testimonio de su capacidad para desarrollar y profundizar las ideas revolucionarias. Como en todo ser humano, el azar y las circunstancias desempeñaron un papel decisivo en el avance de sus ideas. Es notable su capacidad de recordar cualquier concepto y repetirlo con increíble precisión mucho tiempo después. Es un verdadero maestro en el desarrollo y divulgación de las ideas revolucionarias. Posee el dominio de las mismas y el arte de transmitirlas con asombrosa elocuencia. Es absolutamente honesto y sensible con relación a las personas, sumamente generoso por naturaleza. No necesita elogios y acostumbra en cambio a prodigarlos generosamente. Cuando no estoy de acuerdo con alguno de sus puntos de vista o cualquier decisión suya, simplemente se lo transmito con sinceridad, en el momento adecuado y con el debido respeto a nuestra amistad. Al hacerlo, tomo sobre todo en cuenta que es hoy la persona que más preocupa al imperio, por su capacidad de influir en las masas y por los inmensos recursos naturales de un país al que han saqueado sin piedad, y la persona a la que con todo rigor golpean y tratan de restar autoridad. Tanto el imperio como los mercenarios a su servicio, intoxicados por las mentiras y el consumismo, corren una vez más el riesgo de subestimarlo a él y a su heroico pueblo, pero no albergo la menor duda de que una vez más recibirán una lección inolvidable. Más de medio siglo de lucha me lo indica con toda claridad.
Chávez lleva la dialéctica dentro de sí mismo. Nunca, en ninguna época, ningún gobierno hizo tanto por su pueblo en tan breve tiempo. Me complace de modo especial transmitirle a su pueblo una calurosa felicitación al conmemorarse el 200 Aniversario del inicio de la lucha por la independencia de Venezuela y de América Latina. Quiso el azar que el día 19 de abril se conmemore también la victoria de la Revolución contra el imperialismo en Girón, hace exactamente 49 años. Deseamos compartir esa victoria con la Patria de Bolívar.
Me complace saludar igualmente a todos los hermanos del ALBA.
Fidel Castro Ruz
Abril 18 de 2010
7 y 24 p.m.