lunes, 25 de julio de 2011

La Verdad secuestrada

Por Ricardo Alarcón de Quesada(1)


“Porque nada hay encubierto,
que no haya de descubrirse;
ni oculto que no haya de saberse”
(San Lucas 12.2)


El tema que me han asignado para este seminario se titula “Situación actual del caso de nuestros Cinco Héroes”.
Comenzaré diciendo que desde el punto de vista jurídico ha concluido ya su curso normal. Acudimos ahora a un procedimiento extraordinario, el llamado Habeas Corpus, que es una oportunidad que se ofrece por una sola vez a los condenados después que agotaron sin éxito todos sus recursos apelativos. Si se toma en cuenta los antecedentes son muy remotas las posibilidades de obtener por esta vía la liberación de nuestros compañeros.
Damos este paso, sin embargo, por dos razones fundamentales. La primera es una cuestión de principios: debemos librar esta batalla en todos los terrenos que podamos pues se trata de cinco inocentes que sufren injusta y cruel prisión. La segunda es que sólo alrededor de decisiones tomadas en instancias judiciales se ha logrado quebrar, aunque sea parcial y limitadamente, la férrea censura que los grandes medios de comunicación imponen a este caso.
También podría haber iniciado esta charla diciendo que la situación actual de los Cinco es idéntica a la que encaran hace trece años. Sobre ellos no hay noticias. Sufren un doble encierro, el de sus carceleros y el de los periodistas.
La primera reflexión que habría que hacer es ¿por qué ese silencio mediático? ¿Es que Cuba, su Revolución, sus problemas, han sido temas de escaso interés para esos medios? Ustedes saben que es al revés. Nuestra Patria ha recibido y recibe una atención incomparablemente mayor a la de otros países del Continente; se nos analiza día y noche bajo potentes reflectores y poderosas lupas que tratan, casi siempre distorsionando, los más diversos aspectos de nuestra realidad. Entonces ¿por qué casi nunca han dicho algo sobre este caso? Si los Cinco hubieran cometido algún crimen, si alguno de ellos hubiese hecho o intentado hacer algo contra el pueblo norteamericano ¿tiene alguien la menor duda de que ellos habrían sido tema constante en la propaganda anticubana?
La verdad es que los Cinco son completamente inocentes y son literalmente, sin exageración alguna, héroes, que han sacrificado sus vidas por salvar las nuestras, dando una prueba de altruismo insuperable. No hago un ejercicio de retórica.
Esa verdad consta en documentos oficiales del gobierno de Estados Unidos y de sus tribunales. Que su misión era tratar de descubrir los planes terroristas contra Cuba está con todas las letras en numerosos escritos, desde el Acta acusatoria inicial formulada contra ellos y en varias mociones de la fiscalía al comienzo del juicio y a lo largo de su desarrollo hasta las sentencias que al final les fueron impuestas. Que el propósito del gobierno norteamericano era proteger a los terroristas fue reconocido también en esos documentos y en repetidas intervenciones de la fiscalía, todo lo cual está registrado en las actas del tribunal.
El gran problema que enfrentamos es que el Imperio ha logrado impedir que esa información trascienda a la gente. Su éxito es notable. Ha podido secuestrar la verdad impunemente. No hablo de textos secretos o confidenciales. Me refiero a documentos que han estado y están disponibles para quien acceda al sitio oficial del Tribunal Federal del Sur de la Florida y busque el caso “Estados Unidos versus Gerardo Hernandez et al.” Pero eso sólo lo hacen algunos especialistas o personas particularmente interesadas. El gran público se entera de lo que sucede en los tribunales por las versiones que quieran darle los llamados “medios de información”. Y de este juicio, el más prolongado de la historia de un país que, entre otras cosas, tiene varios canales de televisión y otras publicaciones dedicadas exclusivamente a los tribunales, nada se dijo fuera de la ciudad de Miami. Debo detenerme en este punto.
Como ya les dije estamos ahora enfrascados en la presentación de los recursos de Habeas Corpus. El caso más difícil es el de Gerardo al cual me referiré más adelante.
Pero hay un elemento común en la apelación de todos ellos que se refiere a la conducta de la prensa. Mientras en el mundo entero era ignorado completamente, el juicio tuvo en Miami una desbordada y estridente cobertura de los medios locales que promovieron un ambiente de odio contra los acusados, pero además amenazaron y provocaron a los miembros del jurado y a los abogados y testigos. La propia jueza se quejó varias veces y pidió al gobierno que pusiera fin a una situación claramente violatoria de las normas del debido proceso. Ese fue uno de los factores que llevó a la decisión unánime del panel de la Corte de Apelaciones en el 2005 de anular aquella farsa y ordenar un nuevo juicio, justa decisión revocada después por presiones del gobierno de Bush.
Al siguiente año, en el 2006, se supo que esos “periodistas” de Miami eran pagados por el Gobierno para realizar su deleznable faena. Desde hace 5 años grupos de la sociedad civil norteamericana reclaman a las autoridades que revelen todo lo que aún ocultan sobre el alcance de esta operación millonaria – cuánto pagaron, a quiénes y para qué – en una conjura cuyo descubrimiento es más que suficiente para declarar nulo y sin valor alguno todo el proceso seguido contra nuestros compañeros.
Contra Gerardo se levantó una acusación adicional, una calumnia infame que es la causa por la que fue sentenciado a morir dos veces en prisión. Lo acusaron de “conspiración para cometer asesinato en primer grado”.
Sin embargo aquí tengo este documento fechado el 30 de mayo de 2001. Es de la Fiscalía General de Estados Unidos. Aquí dicen que no podían probar esa acusación y por ello solicitaron retirarla a última hora. Pese a ello, Gerardo fue declarado culpable por un crimen que no existió, que era imposible de probar y, para colmo, por el que ya no lo acusaban.
Pero ¿qué importa que este documento exista si nadie habla de él?
Se acusaba a Gerardo falsamente de haber participado en algo con lo que él no tuvo absolutamente nada que ver: el derribo en febrero de 1996 sobre aguas cubanas de dos aeronaves de un grupo terrorista que se dedicaba sistemáticamente a violar el territorio cubano y anunciaba cada violación y las pregonaba sin pudor en los medios de Miami. Independientemente de que este documento es prueba irrefutable de que la acusación era insostenible hay otro dato muy importante que ilustra sobre la prevaricación de las autoridades norteamericanas.
Para reclamar jurisdicción sobre el incidente Estados Unidos debía demostrar que había ocurrido fuera del espacio cubano. Los radares cubanos registraron el hecho dentro de nuestro mar territorial muy cerca de la ciudad de La Habana. Los radares norteamericanos ofrecían datos confusos o que se contradecían entre sí. La misión investigadora de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) solicitó las imágenes tomadas por los satélites de Estados Unidos pero Washington se negó a mostrarlas. Durante el juicio de Miami la defensa reiteró igual petición y el gobierno volvió a rechazarla. Ahora vuelve a reclamarlo Gerardo en su Habeas Corpus y Washington, otra vez, se niega a permitir que nadie vea esas imágenes. Son ya más de quince años de ocultamiento que revelan el carácter fraudulento del alegato estadounidense. Pero Washington ha logrado que nadie lo denuncie permitiéndole seguir engañando a muchos.
La información es cuestión clave para alcanzar la libertad de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René Gonzalez Sehwerert. Para ganar esta batalla se necesita movilizar a mucha gente, a millones de personas, y desplegar un movimiento de solidaridad que sea verdaderamente amplio y efectivo.
Cualquier aproximación a este problema, si tiene aunque sea un mínimo de objetividad, debe reconocer que estamos muy lejos de esa meta.
Está comprobado que las grandes corporaciones mediáticas imponen un silencio absoluto sobre este caso, especialmente riguroso en Estados Unidos, donde la inmensa mayoría de la población lo desconoce completamente. La ausencia del tema en esos medios no es reflejo de incapacidad profesional de los periodistas, sino que obedece a instrucciones precisas, a la decisión política de silenciarlo que procede de los más altos niveles de Washington.
Esperar que esos censores cambien de actitud es una ilusión sin sentido, sería practicar el autoengaño. Denunciarlos por ello una y otra vez, es correcto pero insuficiente porque nuestras reiteradas denuncias apenas tienen repercusión.
Es mucho más, muchísimo más lo que podemos y debemos hacer.
Ante todo hay que apreciar objetivamente el alcance que hoy tiene lo que debemos llamar por su nombre, la tiranía mediática global.
No se trata sólo de lo que dicen o callan los periódicos famosos, las grandes cadenas de televisión o las agencias cablegráficas que deciden sobre la transmisión de noticias en todo el mundo. Todos ellos, unificados en enormes monopolios controlan y manipulan la información y extienden su influencia hasta quienes quieren ser alternativas a esa dictadura global, incluyendo medios que se autodefinen como revolucionarios.
Hay mucha gente en el mundo que se esfuerza por hablar y hacerse oír con recursos muy limitados y han logrado alguna que otra vez penetrar la muralla de la desinformación y el engaño. Nuestros recursos son mucho mayores, los de las Universidades cubanas, sus profesores y estudiantes.
Hagamos como los niños de La Colmenita y preguntémonos sinceramente ¿qué más podemos hacer?

(1) Intervención en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), Julio 20, 2011 ¡Pronto tendremos nuevas encuestas para usted!

El 26 de julio en nuestra sagrada memoria

Por Armando Hart Dávalos



Queridos lectores de POR ESTO!

El pasado 3 de junio, tuve la satisfacción de que en las páginas de este prestigioso diario se publicara un texto que titulé Mis más cercanos recuerdos de los moncadistas y la amnistía Parte I, en el cual narraba una parte de mis memorias sobre aquellos inolvidables acontecimientos de la mañana de la Santa Ana, como los antecedente que es necesario conocer para entender lo que significó todo el proceso ulterior de la amnistía. Ahora, cuando nos encontramos en la víspera del 53 aniversario de los hechos heroicos que tuvieron lugar el 26 de julio de 1953, les entrego asimismo, las razones que nos permiten comprender la huella permanente que dejaron aquellos sucesos y sus protagonistas en la historia de nuestra Patria.
El asalto a la fortaleza militar de la tiranía en Santiago de Cuba, al Oriente del territorio cubano, significó la réplica necesaria a las implicaciones del golpe de Estado. La heroicidad y la audacia de los combatientes repercutieron decisivamente en la situación del país. Tras los impactantes sucesos del 26 de julio de 1953, la figura de Fidel adquirió una dimensión nacional con verdadero relieve en toda la Isla.
Asimismo, resulta necesario recordar que en los años cincuenta existía un vacío ético en la superficie política de la sociedad cubana. Como consecuencia de la acción del Movimiento 26 de Julio, se produjo un ascenso moral y cultural de vasto alcance social. Sentido ético de la vida y programa de redención humana y social estuvieron presentes en la médula de aquellos acontecimientos que Fidel describió con magnífica prosa en el documento fundador: La historia me absolverá.
La ética y la justicia social constituyen la principal necesidad de Cuba, América y el mundo de hoy. Por eso, el Moncada fue y será un hecho que la historia premió no sólo absolviendo a los combatientes, sino con el agradecimiento eterno de la posteridad. Esta línea de pensamiento y sentimiento, muy relacionada con la necesidad de abrirle camino a la acción política, la tomó la Generación del Centenario de la tradición patriótica, literaria y moral que trasmitieron, en medio de grandes obstáculos, la educación y la escuela cubanas, desde el siglo xviii; por ella nos hicimos revolucionarios.
¿Y cuál era el contenido presente en el programa y las aspiraciones del Movimiento 26 de Julio que como una constante recorren la historia de la Revolución por más de cincuenta años? En los propósitos del Movimiento 26 de Julio se fusionaron las mejores tradiciones éticas de la sociedad cubana con las necesidades de medidas emancipatorias, económicas y sociales de entonces.
La tradición moral le viene al cubano desde los tiempos de forjación cuando el presbítero Félix Varela, en la escuela que fundó, reclamó la abolición de la esclavitud y la independencia nacional. El contenido de nuestra ética está caracterizado por la escuela de Luz y Caballero, quien situó a “la justicia como el sol del mundo moral”, y se completó más tarde, logrando alcance universal, cuando José Martí señaló: “Con los pobres de la tierra/ Quiero yo mi suerte echar”.
El sentimiento ético, patriótico, el sentido heroico del Moncada y las exigencias de igualdad y justicia social contenidas en La historia me absolverá, están en la médula de aquel acontecimiento. Esta articulación llegó hasta nuestros días y se proyecta hacia el porvenir.
Ética y justicia social constituyen la principal necesidad de Cuba, América y el mundo de hoy. En el 26 de Julio se expresó la síntesis del pensamiento y el programa de José Martí, con las realidades y exigencias de la sociedad cubana de la década del cincuenta. Responde en su forma, estilos de realización y en sus principios a la genuina tradición revolucionaria cubana.
En mayo de 1955, Fidel salió del presidio de Isla de Pinos, y se dispuso de inmediato a organizar el Movimiento 26 de Julio; la organización que tendría la responsabilidad de llevar adelante en toda Cuba, la lucha revolucionaria contra el régimen dictatorial de Fulgencio Batista.
Por esa época muchos de nosotros militábamos aún en el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR),1 que por entonces estaba prácticamente disuelto y cuya bandera principal había sido el insigne profesor Rafael García Bárcena.2 Para continuar en la lucha activa y el camino insurreccional nos fuimos integrando al Movimiento 26 de Julio, como resultado de un proceso natural.
Fidel comenzó a vivir en el céntrico apartamento capitalino de su hermana Lidia, en el edificio del jardín Le Printemps, en la calle 23, esquina a 18, en El Vedado. Aquella vivienda se convirtió en un hervidero de personas que entraban y salían. Coincidí en el lugar con muchos dirigentes de la Juventud Ortodoxa, de la FEU y de diversas organizaciones oposicionistas.
Desde el 10 de marzo veníamos sustentando que la dictadura sólo podía ser derrocada por una revolución popular. Sin embargo, la táctica de Fidel fue no plantear de inmediato la lucha armada, porque los combatientes del Moncada acababan de ser amnistiados, y no era lógico que se lanzara de inmediato la consigna de la insurrección. Esta responsabilidad no debía recaer en los revolucionarios, sino en la tiranía. Y de hecho eso fue lo que hizo el gobierno, al cerrar cualquier posibilidad de una salida pacífica, porque Batista impuso todos los obstáculos posibles a las soluciones políticas que trató de buscar Fidel. Por ejemplo: impidió la celebración de un gran acto convocado para el 20 de mayo de 1955, en la escalinata universitaria, en el que debía hablar Fidel; tampoco le permitieron que compareciera en un conocido programa político de la televisión llamado “Ante la Prensa”, y en el espacio radial “La Hora Ortodoxa”.
Entonces, el líder del Movimiento 26 de Julio, comenzó a librar la batalla política más importante en aquellas circunstancias: denunciar los crímenes cometidos el 26 de julio de 1953, y los días subsiguientes. Aunque esta acusación no era un llamado a la Revolución, hacía más daño a Batista que la posición insurreccional; porque sin convocar a la guerra, Fidel desmoralizó al enemigo. Al punto que, Waldo Pérez Almaguer, un funcionario que había sido gobernador en la antigua provincia de Oriente, no quiso responsabilizarse con los horrendos crímenes del 26, 27, 28 y 29 de julio de 1953, e incitado por la apelación pública que hizo Fidel, se dispuso a confirmarlos. No era fácil encontrar en La Habana un periódico capaz de reproducir estas revelaciones; sin embargo, el diario La Calle, tribuna popular dirigida por Luis Orlando Rodríguez, lo hizo. El trabajo de Fidel, “¡Mientes, Chaviano!”, se convirtió entonces en el cargo más importante contra la tiranía. Posteriormente, el gobierno suspendió el periódico.
En aquellos meses Fidel nos habló de la expedición y de la huelga general, de que había que constituir una dirección de apoyo a estos empeños; explicó que debía quedar integrada por los compañeros de diferentes tendencias que habían aceptado el plan. La Dirección del Movimiento, constituida en 1955, y los cuadros más importantes agrupados a su alrededor en el trabajo clandestino, provenían esencialmente de dos vertientes de la Ortodoxia: los que habían participado en el Moncada, bajo el liderazgo de Fidel, o que habían estado bajo su influencia política en el seno del Partido del Pueblo Cubano, y los que procedíamos del MNR. Estas corrientes políticas tenían su origen en el amplio movimiento de masas que había generado en el país el líder de la ortodoxia Eduardo Chibás.
Una noche, semanas antes de su partida hacia México, se produjo una reunión en una casa situada en la calle Factoría. En esa histórica ocasión Fidel dejó constituida la Dirección del Movimiento 26 de Julio en Cuba, la cual estuvo integrada de esta forma: Pedro Miret, Jesús Montané, Faustino Pérez, Haydée Santamaría, Melba Hernández, José Suárez Blanco, Pedro Aguilera, Luis Bonito, Antonio Ñico López y el que suscribe estas líneas. En Santiago se encontraba Frank País García, quien era el centro del Movimiento en toda la región oriental. Y para lo cual tenía una extensísima red clandestina que abarcaba casi todo el territorio. Junto a Frank, laboraban Vilma Espín, Julio Camacho Aguilera, Léster Rodríguez, Taras Domitro, Pepito Tey, Tony Alomá, Otto Parellada, Arturo Duque de Estrada, Enzo Infante, Agustín Navarrete, Carlos Iglesias y decenas de compañeros más, en esta provincia era donde más había avanzado la organización. Desde allí fungía como tesorera María Antonia Figueroa. Todos los compañeros de la Dirección constituida entonces en Cuba permanecieron fieles a la Revolución.
El proceso de integración de la Dirección del Movimiento se caracterizó por la unidad; nosotros proveníamos de otra organización y fuimos recibidos con amplio espíritu de colaboración. En La Habana teníamos los más importantes encuentros y puntos de contacto en el tercer piso de la casa de Jovellar 107; allí vivían Melba Hernández y sus padres, quienes trabajaban con nosotros de manera intensa y decidida.
Batista no tenía más salida que desencadenar con mayor violencia la persecución de los fidelistas, y esto fue lo que hizo. Corríamos el peligro de que asesinaran a Fidel, a Raúl y a otros moncadistas, pues había indicios de que estos planes ya estaban en marcha. Lo más aconsejable era tomar el camino del exilio para organizar la expedición armada, por lo que finalmente Fidel partió hacia México por el aeropuerto de Rancho Boyeros, en la tarde del viernes 7 de julio de 1955.
Como ya he señalado, la idea de una salida pacífica y su planteamiento público habían durado bien poco. Porque el propio dictador se encargó de demostrar con la persecución inmediata de Fidel y sus compañeros, que el único camino posible era el de la insurrección. Bastaron dos escasos meses para que el jefe de la Revolución pudiera formular nuevamente el planteamiento de la lucha armada. Cuando salió de La Habana señaló: “De este viaje no se regresa o se regresa con la tiranía descabezada a los pies”.
Cuando la política se toma en serio hay que asumir las coyunturas y situarse por encima de sus contingencias menores. Debe poseerse una inmensa serenidad y paciencia para enfrentarla con éxito ¡qué difícil resulta muchas veces! Las revoluciones no son paseos por hermosos prados y jardines, donde los hombres marchan sin dificultad y angustia. Los procesos de cambio están cargados de ellas y las multiplican. La historia no transcurre en forma lineal. Las situaciones contradictorias generan pasiones donde anda presente el conflicto humano y marcan el proceder revolucionario.
Unos pocos de los que se iniciaron en la gesta acabaron al margen de esta historia de gloria. Se perdieron la felicidad de vivirla junto al pueblo de Fidel, porque aspiraban a más de lo que ellos podían ser dentro de la Revolución, los movió el resentimiento.
La Revolución Cubana fue la primera revolución de inspiración socialista que triunfó en el hemisferio occidental; la proeza es mayor cuando se toma en cuenta que, los años transcurridos desde entonces están marcados por el declive del socialismo en Europa Oriental y en la URSS. Las décadas que podemos contar desde el Moncada hasta acá, no se borrarán jamás de la historia de Cuba, América y el mundo. La Revolución Cubana significó un aldabonazo en la conciencia universal.
Deseo concluir estas líneas recordando que sería imposible entender el propio proceso de la Revolución, y las posibilidades que se abrieron para su radicalización acelerada, sin tener en cuenta la transformación que se produjo en Cuba, como consecuencia de la acción revolucionaria del Moncada y el Movimiento 26 de Julio. A partir del 13 de marzo de 1952, los representantes de los partidos políticos tradicionales alineados con la tiranía, perdieron toda posibilidad de dirigir el movimiento popular y representar al país. El liderazgo pasó definitivamente a manos de Fidel Castro, y del movimiento revolucionario iniciado en el Moncada.

Notas
1 Agrupación que núcleo a jóvenes revolucionarios dirigida por el profesor universitario Rafael García Bárcena, que tenía el propósito de derrocar la tiranía batistiana. En un trabajo que este diario publicará en breve se abordará este tema.
2 Sobre Rafael García Bárcena, ya entregamos un trabajo en esta misma Columna El correo desde la Isla de la dignidad el pasado 19 de junio.


Fuente: Por Esto! 24 julio de 2011

jueves, 14 de julio de 2011

Regreso a una Historia No Contada


Ricardo Alarcón de Quesada


Agradezco a Miguel Barnet, Aitana Alberti, Alex Pausides y a todos los que realizaron esta nueva edición de “Los Héroes Prohibidos” y a todos los que nos acompañan esta tarde. Quisiera dar las razones que me llevaron a escribirlo y son probablemente su única justificación.

La parte más extensa de este pequeño libro es la traducción a nuestro idioma de 16 artículos que aparecieron en la revista CounterPunch en una serie subtitulada “The Untold Story of the Cuban Five” (La Historia no contada de los Cinco Cubanos). Carecen de méritos literarios y tampoco intentan analizar a fondo, con rigor técnico-jurídico, un enmarañado proceso judicial que además de profundamente arbitrario fue, en su momento, el más prolongado de la historia norteamericana. Se trata más bien de lo que algunos han llamado periodismo de urgencia. Les digo cómo sucedió.

Viví mucho tiempo en New York donde conservo no pocos amigos, incluyendo los que sostienen la importante publicación alternativa ya mencionada. Dialogando con ellos comprobamos lo obvio, que allá casi nadie sabe algo de este caso y la necesidad imperiosa de que esta historia fuera expuesta y en un lenguaje comprensible para el público.

Aunque soy miembro de la UNEAC, por obra y gracia de vuestra generosidad, no puedo considerarme un escritor y mucho menos bilingüe, pero accedí a cumplir el difícil encargo porque, sencillamente, pensé –o más exactamente, pensamos, con Jeffrey St.Clair y Alexander Cockburn– que era mi deber. No fui a la playa en el verano de 2009, pero créanme que pasé unas vacaciones inolvidables braceando en un mar de documentos legales y bregando con la lengua de Shakespeare.

Ustedes juzgarán el resultado que es también un hermoso acto solidario del Festival Internacional de Poesía de La Habana, de la Colección Sur y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Pero no nos engañemos. La historia de los Cinco sigue siendo una historia no contada. De ella, nada o casi nada sabe la inmensa mayoría de los norteamericanos ¿Qué más podemos hacer? Si me permiten repetir el inapelable reclamo de los niños de La Colmenita.

Porque el tiempo pasa y pronto serán trece años desde que Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René fueron secuestrados. Una tras otra se han ido agotando las posibilidades de devolverles la libertad por la vía de los tribunales, donde sólo les queda ya un último recurso, el procedimiento extraordinario o Habeas Corpus. Para liberarlos sería indispensable movilizar a mucha gente, a ese “jurado de millones” del que ha hablado Gerardo y esa meta está lejos aún, muy lejos. No la alcanzaremos formulando buenos deseos, ni repitiendo consignas, ni con una propaganda a menudo autocomplaciente que predica a los conversos y convierte en rito lo que tiene que ser, ante todo, una obra de amor.


La total inocencia de nuestros compañeros consta en documentos oficiales del gobierno y de tribunales norteamericanos. Pero eso poco importa. Porque los documentos demuestran que ellos no cometieron crimen alguno, el Imperio ha ordenado que esas pruebas sean sepultadas y sobre ellas ejerce una censura total. Las grandes corporaciones mediáticas, esas a las que Chomsky definió, con una palabra, “disciplinadas”, las ignoran siempre, sistemáticamente, sin excepción.

Que esos medios actúen así, que cumplan sus instrucciones con obediencia, es natural, comprensible. Pero no son ellos los únicos que practican un silencio indecoroso. La verdad es siempre revolucionaria y por eso hay que decir que ese silencio va mucho más allá, se extiende hasta muchos de los llamados medios alternativos y llega también a algunos que se interesan, sin embargo, por la suerte de “Los cinco héroes prisioneros del Imperio” como suelen reiterar.

Entonces ¿qué hacer?


En el juicio de Nuremberg un fiscal señaló que los que estaban entonces en el banquillo de los acusados no eran los únicos culpables. También lo eran quienes no los denunciaron, los que sabían y callaron.

Por lo pronto excúsenme que vuelva a mostrar este documento. Es de la Fiscalía General de Estados Unidos, fechado mayo 30 de 2001, cuando el juicio de Miami se acercaba a la hora del veredicto. Se titula “Petición de Emergencia”. Y ¿qué pidieron aquí? Que se detuviera el juicio y fuese modificada la acusación principal contra Gerardo porque “a la luz de las pruebas presentadas” era imposible sostenerla y conduciría probablemente a la absolución de nuestro compañero en el cargo más grave formulado contra él, “conspiración para cometer asesinato en primer grado”.


Pero este documento, que es el reconocimiento explícito, solemne, del fracaso de la calumniosa acusación, cumple ya más de diez años de total ocultamiento. Y hay algo más que prueba su inocencia.

Recordemos que la infamia contra Gerardo se fundaba en algo con lo que él no tuvo absolutamente nada que ver, el lamentable incidente del 24 de febrero de 1996 y el derribo en aguas cubanas de dos avionetas pertenecientes a un grupo terrorista que muchas veces había violado nuestro espacio soberano. Según los radares cubanos el hecho ocurrió aquí, muy cerca del Malecón habanero; los radares norteamericanos ofrecían datos contradictorios o confusos, en consecuencia, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que investigaba el suceso, solicitó al gobierno de Estados Unidos las imágenes tomadas por los satélites norteamericanos. Washington se negó a entregar esas imágenes hace quince años, se negó a la misma petición durante el juicio de Miami y se niega nuevamente ahora cuando lo reclama otra vez la defensa de Gerardo. Ha podido hacerlo sin molestia alguna porque su sospechosa conducta no ha trascendido al público pues de ese asunto nada dicen quienes supuestamente se dedican a informar.


Escasa repercusión ha tenido también el descubrimiento en 2006 de que los medios locales de Miami, los que amenazaron al tribunal y crearon un ambiente de odio y hostilidad contra los acusados, cumplían esa sucia labor con financiamiento del gobierno federal. Hace cinco años que Washington se resiste a revelar todo el alcance de esta conspiración y puede hacerlo gracias a la complicidad o la torpeza de otros “informadores”.

Hace ya más de un siglo alguien muy autorizado puso el dedo en la llaga. Me refiero a John Swinton que fue durante un largo período redactor jefe de The New York Times. Escuchémosle: “Si publicara mis opiniones honestas en mi periódico, antes de veinticuatro horas quedaría sin empleo. El oficio de los periodistas es destruir la verdad, mentir abiertamente, pervertir, difamar, adular a los pies del dios dinero… Ustedes lo saben y yo lo sé… Somos los instrumentos y los vasallos de los hombres ricos que mandan tras el escenario. Somos las marionetas, ellos mueven los hilos y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son la propiedad de otros hombres. Somos prostitutos intelectuales.”


En el tiempo transcurrido desde que Swinton hiciera su memorable denuncia la situación ha evolucionado en un sentido aún más desfavorable para la libertad. Los dueños de antaño se fusionan hoy en grandes conglomerados que poseen no sólo publicaciones impresas, sino también la televisión, las agencias cablegráficas y otros medios de comunicación y la llamada industria cultural. Son colosales corporaciones que determinan lo que la gente puede conocer, manipulan su capacidad de pensar y sentir, embrutecen y promueven la banalidad, el egoísmo y el aislamiento entre los seres humanos. Son ellos los que diseminan las noticias o las hacen desaparecer. Es una verdadera dictadura global que penetra por todas partes, muchas veces sin ser advertida.

Es duro el desafío para quienes intentan ser la conciencia crítica en la sociedad contemporánea. Es grande la responsabilidad de los intelectuales, entre ellos, los periodistas.


Sólo escapando de las redes de la tiranía mediática, buscando fuera del menú “informativo” que nos impone, podremos acceder a la verdad y alcanzar la cualidad del revolucionario, la de “seres pensantes no seres conducidos”, para usar la definición de Julio Antonio Mella. Sólo si además somos capaces de ayudar a otros a emanciparse del nuevo yugo y unirnos y articular tantos esfuerzos dispersos estaríamos cumpliendo nuestro deber para con los Cinco hermanos. Sé que es difícil, pero vale la pena. Después de todo, ellos dieron sus vidas por nosotros.


Palabras en la presentación del libro

“Los Héroes Prohibidos” en la UNEAC, Julio 13 de 2011

Juristas mexicanos pedirán la libertad de los Cinco

Boletín de prensa
10 de julio de 2011

¡JURISTAS MEXICANOS PEDIRÁN AL PRESIDENTE OBAMA

LA LIBERTAD DE LOS CINCO PATRIOTAS CUBANOS PRESOS EN EEUU!

¡EN ENCUENTRO BINACIONAL SE CONSTITUYE EL CAPITULO MÉXICO DE LA ASOCIACIÓN AMERICANA DE JURISTAS!


Juristas de Cuba y México celebran encuentro bilateral de intercambio de experiencias, solidaridad mutua y cooperación por la paz, la justicia y los derechos humanos en la región y el mundo, reunidos este fin de semana en la ciudad de México, pactando el compromiso de los juristas mexicanos de sumarse a la campaña de solicitar al presidente Obama la libertad de los 5 presos cubanos en cárceles de EEUU, por tratarse de una acción urgente humanitaria y de justicia, y considerar que la facultad legal para liberarlos por una orden ejecutiva ó perdón presidencial. Además los juristas aprobaron constituir el capítulo México de la Asociación Americana de Juristas (AAJ).
Encabezados por el Dr. José Manuel Esquivel Navarro, Secretario Ejecutivo de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC) y los abogados Eduardo Miranda Esquivel y José Enrique González Ruiz, de la dirección nacional de la Unión de Juristas de México (UJM), las delegaciones de profesionales del derecho, actualizaron y analizaron el caso de Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, patriotas cubanos que cumplirán este 12 de septiembre, 13 años de encarcelamiento en distintas prisiones federales de los EE.UU., acusados y sentenciados por los supuestos delitos de espionaje, terrorismo y otros.
Los abogados consideraron que deben ponerse en libertad los 5, porque los cargos que pesan sobre ellos nunca fueron acreditados plenamente y si en cambio han sido objeto de todo tipo de atropellos y violaciones a sus derechos humanos y a un debido proceso, mostrando el proceso que más parece un acto de represalia en contra del gobierno y pueblos cubanos en su lucha por su autodeterminación. Cabe señalar que, en la causa nunca se probó que la presencia de estos jóvenes en los Estados Unidos representará un peligro para la seguridad nacional de ese país, e inclusive personalidades como Jimmy Carter, ex presidente de los Estados Unidos y organismos como Amnistía Internacional (AI), han manifestado su apoyo por su libertad inmediata.
Esquivel Navarro, representante de los juristas cubanos, señaló que se “presentó un recurso de Habeas Corpus a favor del Gerardo Hernández (ataque colateral ó moción por sección 2255)”, por parte de la defensa, así como “pruebas sobre la participación de periodistas pagados por el gobierno de los Estados Unidos para que sembraran el odio y la confusión en el proceso seguido en la Corte de Miami”. Señalando que otra de las irregularidades que han hecho ver a los jueces norteamericanos es “lo relativo a errores en la conducción de la defensa”, así como, “la negación de las autoridades norteamericanas para la presentación de las fotos del satélite que prueban la ubicación exacta de las avionetas derribadas sobre el espacio aéreo de Cuba en Febrero de 1996”.
El próximo 7 de Octubre el patriota cubano Rene González, cumple el 85% de su condena (15 años) y por ende se ventila la posibilidad de su libertad condicional. Como se expresa en su sentencia debe cumplir 3 años de libertad supervisada en territorio norteamericano, lo cual le complicaría su estancia en ese país de obtener su libertad condicional, por ello la defensa, las personalidades y organizaciones que apoyan esta causa buscan una solución legal para que pueda regresar a Cuba.
En el acto, la Unión de Juristas de México, asumió el compromiso de contribuir a la campaña de firmas para exigir la libertad de los cinco, realizar conferencias y demostraciones de apoyo, fortalecer a la AAJ y enviar un delegación de juristas mexicanos a Cuba en la primavera próxima en un evento de intercambio, así como seguir apoyando la lucha del gobierno y pueblo cubano por su soberanía y progreso, además de sumarse a la marcha que diversas agrupaciones convocan para el próximo 26 de julio.


FRATERNALMENTE

POR LA PRESIDENCIA COLEGIADA DE LA
UNIÓN DE JURISTAS DE MÉXICO: EDUARDO MIRANDA ESQUIVEL
Celular/5537319665/unionjuristas@hotmail.com/ www.uniondejuristasdeméxico.com

CONVOCATORIA - MARCHA DE SOLIDARIDAD CON CUBA - 26 DE JULIO

CONVOCATORIA - MARCHA DE SOLIDARIDAD CON CUBA - 26 DE JULIO
¡SIEMPRE ES 26!
¡SIEMPRE CON LA REVOLUCION CUBANA!
TODOS A LA MARCHA EN SOLIDARIDAD CON CUBA


Este próximo 26 de julio se conmemora el 58 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, el inicio de la revolución cubana que triunfo el 1 de enero de 1959.


Durante cinco décadas las conquistas sociales obtenidas en campos como la educación, la ciencia, la salud, la cultura y los deportes; el apoyo de Cuba a las causas populares en el mundo y sus nuevos esfuerzos para consolidar el proceso revolucionario y asegurar su continuidad hacia el futuro, se traducen en que la revolución cubana sigue siendo un punto de referencia obligado para todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos y por un mundo mejor.

Cuba es un ejemplo de que si es posible liberarse del dominio del imperio y resistir las políticas neoliberales y antipopulares; que sí es posible construir otro tipo de sociedad basada en los intereses de las grandes mayorías y en los ideales de la solidaridad humana.

Cuba nos demuestra que a pesar de numerosos obstáculos, sí podemos triunfar y que otro mundo sí es posible.


¡Abajo el bloqueo norteamericano contra Cuba y demás políticas injerencistas!
¡Libertad para los 5 cubanos presos políticos en Estados Unidos!
¡Castigo para el terrorista Posada Carriles!
¡Viva la amistad entre los pueblos de México y Cuba!

Martes, 26 de julio de 2011, 5 p.m., del Hemiciclo a Juárez a la Embajada de Estados Unidos

jueves, 16 de junio de 2011

Mensaje de Antonio al foro juvenil por Los Cinco


A continuación trasmitimos el mensaje enviado por Antonio Guerrero al III Encuentro Juvenil Internacional de Solidaridad con los Cinco antiterroristas cubanos prisioneros en EE.UU. y leído por su hijo, Tony, en la apertura del foro:



Queridos participantes en el III Encuentro Juvenil Internacional de Solidaridad:



Cuando uno lee la prensa de este país o cuando uno mira algunos de sus canales de televisión, se pregunta, por qué nunca se ha hablado de nuestro caso. Por ejemplo, el The New York Times, siempre habla de procesos judiciales que tienen lugar dentro del área de esa gran ciudad y dentro del país, igual sucede con otros periódicos importantes. Medios televisivos dedican horas y horas a seguir noticias relacionadas con asuntos de las cortes y hasta se ven las imágenes de los juicios.



Si, de nuestro arresto y de algunas cosas que sucedieron en la Corte de Miami se hablo en un medio de prensa, el Miami Herald, pero, qué hablaron, quiénes lo escribieron, por qué lo hicieron.
Yo me imagino que ustedes deben conocer sobre nuestro último recurso legal, en el que hemos llevado ante la misma jueza que nos sentencióo, la jueza Lenard, el resultado de un trabajo de investigación que hizo el Comité Nacional por nuestra liberación en los Estados Unidos, sobre esos periodistas que se dedicaban a escribir artículos inflamatorios en contra nuestra, para influir sobre la opinión publica y en consecuencia sobre el jurado. Todo ello violando no sólo la ética periodística, sino las leyes de este país.



Pero la verdad jamás podrá ser silenciada. La razón jamás podrá ser destruida.


Una gigantesca ola de solidaridad nos acompaña, alzando la verdad y alzando la razón, y ustedes los jóvenes tienen la fuerza, la inteligencia y la capacidad de impulsar esa ola hasta que se logre hacer justicia.



Eternamente agradecidos de su apoyo, llegue a todos cinco abrazos fuertes desde cinco prisiones estadounidenses.



Éxitos en su evento y en sus tareas.
¡Venceremos!
Antonio Guerrero Rodríguez
FCI Florence
11 de junio de 2011

Los niños preguntan

Ricardo Alarcón de Quesada

Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René son cinco inocentes que sufren trece años de injusta y cruel prisión. Han pasado buena parte de su juventud bajo un régimen carcelario especialmente duro para ellos, lejos de su tierra, de sus familias, de sus amigos, y sometidos frecuentemente a largos períodos de confinamiento solitario.


Sobre ellos cae también un castigo adicional que a todos debería avergonzarnos. Es el castigo del silencio. Nuestros Cinco compañeros no existen para las grandes corporaciones que controlan los llamados medios de información. Esos medios han levantado una muralla que rodea el caso y hace prácticamente imposible conocer la verdad que ellos encarnan. No basta con denunciar ese muro de silencio. Limitarse a eso sólo puede contentar a quienes vean esta lucha simplemente como un acto rutinario que suele cumplirse con la repetición de consignas.


De lo que se trata es de derribar ese muro de silencio. Nada más y nada menos. Y esa tarea sólo pueden realizarla los jóvenes. Porque es una lucha que requiere energía y creatividad, que debe despojarse de superficialidad y esquematismo, que exige amor y compromiso.


En alguna ocasión Gerardo afirmó que la justicia sólo vendrá cuando sea el veredicto de un jurado de millones ¿Cómo alcanzarlo?


Ante todo reconociendo sinceramente que estamos aún muy lejos de esa meta, que es mucho lo que nos falta por hacer y que es mucho más lo que podemos hacer.


Debemos insistir directamente sobre las grandes corporaciones mediáticas denunciando constantemente su cómplice censura y aprovechando los escasos resquicios que ofrecen incluyendo, por ejemplo, la publicación de anuncios pagados. Hay que reclamar igualmente a todos los medios alternativos que, en general, no dan a este tema una atención prioritaria. Y, por supuesto, tenemos que exigirles a nuestras publicaciones, las revolucionarias o progresistas, que cumplan no sólo con su deber de solidaridad, sino que hagan un periodismo auténtico y creador, capaz de vencer la modorra burocrática y sobre todo que se salga de los moldes de la dictadura mediática global.


Es preciso usar con inteligencia y audacia las nuevas tecnologías de la comunicación sin dejar de emplear los métodos insustituibles del trabajo político directo, persona a persona, que nuestras organizaciones aplican en su trabajo regularmente.


Los Cinco no cometieron otra falta que luchar contra el terrorismo. El gobierno que los encarcela nunca pudo presentar prueba alguna de que fuesen culpables de los principales cargos formulados contra ellos.


Lo reconoció por escrito la Fiscalía en este documento oficial del 25 de mayo de 2001 en el que admitió su fracaso respecto a la peor acusación contra Gerardo. Este escrito tiene ya diez años pero sigue siendo ignorado. Como se olvida este documento ratificado el 2 de septiembre de 2008 por el pleno de la Corte de Apelaciones de Atlanta que afirma, por unanimidad y varias veces, que en este caso no existía evidencia alguna de nada que hubiese afectado la seguridad nacional de Estados Unidos, o sea, que no había nada de espionaje, y en consecuencia declaró nulas dos sentencias relacionadas con ese tema. Desde entonces han transcurrido tres años y a muchos se les obliga todavía a creer que los Cinco fueron acusados de espionaje desconociendo por completo la determinación unánime del tribunal.


Ahora la batalla legal se centra en la apelación extraordinaria o habeas corpus a favor de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y René González. El gobierno ha pedido al tribunal que rechace estas peticiones de manera sumaria, sin recibir nuevas evidencias, sin discutir, sin escuchar a Gerardo.


Además de este documento por el que el Gobierno admitió que era imposible probar su culpabilidad, la defensa de Gerardo se fundamenta en dos argumentos decisivos que demuestran la naturaleza profundamente injusta de este caso y el éxito de Washington en ocultarlo.


La farsa judicial seguida contra los Cinco en Miami giró alrededor de una infame calumnia respecto al incidente del 24 de febrero de 1996, cuando fueron derribadas en aguas cubanas dos avionetas de un grupo terrorista que durante años realizó numerosas provocaciones sobre nuestro territorio. Gerardo no tuvo absolutamente nada que ver con ese incidente y el propio gobierno reconoció en este documento que no podía sostener su falsa acusación.


Pero además el gobierno de Estados Unidos tenía que probar que el hecho sucedió en el espacio internacional para tener jurisdicción sobre él. Los radares cubanos mostraban que ocurrió en Cuba, mientras los radares norteamericanos daban informaciones contradictorias o confusas. Con ese motivo la misión de la Organización de Aviación Civil Internacional que investigó el incidente solicitó a Washington que entregase las imágenes tomadas por los satélites de Estados Unidos. Washington se negó a suministrarlas hace quince años, se negó a hacerlo cuando lo pidió la defensa de Gerardo y se sigue negando ahora.


El otro argumento surgió en el 2006 cuando se descubrió que el gobierno norteamericano entregó cuantiosos recursos del presupuesto federal para pagar a los llamados “periodistas” que desataron una feroz campaña contra los Cinco y que amenazaron a los miembros del jurado ante las reiteradas protestas, entonces, de la Jueza. Pese a los numerosos esfuerzos del Comité Nacional por la Libertad de los Cinco y otros solidarios norteamericanos hasta ahora Washington se resiste a revelar todo lo que esconde sobre su conspiración con los medios locales de Miami para condenar a nuestros compañeros.


Son pruebas irrefutables suficientes para convencer a cualquiera de la total inocencia de Gerardo y sus hermanos, son más que suficientes para que el Presidente Obama ordene su liberación inmediata e incondicional. Por eso los medios controlados por Washington impiden a la gente conocerlas.


Preguntémonos valientemente si lo que hemos hecho es suficiente siquiera para horadar el muro de silencio. Respondamos la pregunta que nos hacen los niños de La Colmenita: ¿Qué más podemos hacer?


La Habana, Junio 12, 2011

Tercer Encuentro Juvenil de Solidaridad con los Cinco.