lunes, 17 de agosto de 2009


Nunca dejaremos de ser
orgullosos herederos de su obra



Mensajes al Comandante en Jefe, de René, Fernando y Gerardo,

en nombre de los Cinco Héroes


La felicidad solo se encuentra en la lucha

Querido Fidel:


Le deseo hoy toda la felicidad del mundo, como usted se merece, y acompaño mi deseo con un abrazo revolucionario.


Como hijo de un pueblo que hace mucho ha incorporado sus ideas a su acervo, aquellas en las que usted nos ha educado y que son invencibles, me sumo al regocijo por la fecha de su cumpleaños.


Conmueve su compromiso con el pueblo y la humanidad, expresado en su infatigable lucha, que hoy es en el ámbito de las ideas y en otros, en circunstancias en las que podría haber justificadamente decidido acogerse al descanso.


Emociona leer el escrito del Presidente Chávez en el que describe la participación suya en la batalla diplomática librada en San Pedro Sula, en Honduras, o conocer de su aporte a la coordinación de acciones en respuesta al reaccionario golpe militar en ese país hermano.


Parece usted transmitirnos la enseñanza de la satisfacción y la felicidad que solo se encuentran en la lucha y en el compromiso con los pueblos del cual parece provenir su inagotable energía.


Siendo usted el luchador revolucionario que es, el forjador de sus sueños y de esperanzas, el constructor de obras de justicia, estoy seguro de que, con todo derecho, se considera una persona muy feliz. Y es esa felicidad, multiplicada y permanente, la que le deseo en el día de hoy.


¡Feliz cumpleaños Comandante!
Fernando González LlortCentro Correccional Federal Terre Haute, IndianaEstados Unidos de América


El único regalo digno de su cumpleaños

Querido Fidel:


No será la última canallada del sistema de justicia yanki lo que ensombrezca nuestros espíritus, privándonos de la alegría de celebrar su cumpleaños, junto a toda la humanidad progresista y como hijos de su pueblo que le admira y quiere.


Más allá de los perversos designios de nuestros captores, nunca dejaremos de ser orgullosos herederos de su obra y fieles depositarios de su ejemplo. No podremos descifrar las pérfidas expectativas que alientan en el imperio la brutalidad y la naturaleza vengativa de nuestro trato; pero podemos ofrecerle la promesa de que jamás, desde alguna de nuestras celdas, saldrá un lamento en que se sugiera la más mínima concesión de principios ante tan ruin enemigo.


Es el único regalo digno de su cumpleaños.Un fuerte abrazo y muchas felicidades.

René González Sehwerert
Reflexiones del Compañero Fidel
Una causa justa que defender
y la esperanza de seguir adelante

Durante las últimas semanas, el actual Presidente de Estados Unidos se empeña en demostrar que la crisis va cediendo como fruto de sus esfuerzos para enfrentar el grave problema que Estados Unidos y el mundo heredaron de su predecesor.

Casi todos los economistas hacen referencia a la crisis económica que se inició en octubre de 1929. La anterior había sido a finales del Siglo XIX. La tendencia bastante generalizada en los políticos norteamericanos es la de creer que tan pronto los bancos dispongan de suficientes dólares para engrasar la maquinaria del aparato productivo, todo marchará hacia un idílico y jamás soñado mundo.

Las diferencias entre la llamada crisis económica de los años 30 y la actual son muchas, pero me limitaré sólo a una de las más importantes.

Desde finales de la Primera Guerra Mundial el dólar, basado en el patrón oro, sustituyó a la libra esterlina inglesa debido a las inmensas sumas de oro que Gran Bretaña gastó en la contienda. La gran crisis económica se produjo en Estados Unidos apenas 12 años después de aquella guerra.

Franklin D. Roosevelt, del Partido Demócrata, venció en buena medida ayudado por la crisis, como Obama en la crisis actual. Siguiendo la teoría de Keynes, aquel inyectó dinero en la circulación, construyó obras públicas como carreteras, presas y otras de incuestionable beneficio, lo que incrementó el gasto, la demanda de productos, el empleo y el PIB durante años, pero no obtuvo los fondos imprimiendo billetes. Los obtenía con impuestos y con parte del dinero depositado en los bancos. Vendía bonos de Estados Unidos con interés garantizado, que los hacían atractivos para los compradores.

El oro, cuyo precio en 1929 estaba a 20 dólares la onza troy, Roosevelt lo elevó a 35 como garantía interna de los billetes de Estados Unidos.

Sobre la base de esa garantía en oro físico, surgió el Acuerdo de Bretton Woods en julio de 1944, que otorgó al poderoso país el privilegio de imprimir divisas convertibles cuando el resto del mundo estaba arruinado. Estados Unidos poseía más del 80% del oro del mundo.

No necesito recordar lo que vino después, desde las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki —que acaban de cumplirse 64 años del genocidio—, hasta el golpe de Estado en Honduras y las siete bases militares que el gobierno de Estados Unidos se propone instalar en Colombia. Lo real es que en 1971, bajo la administración de Nixon, el patrón oro fue suprimido y la impresión ilimitada de dólares se convirtió en la más grande estafa de la humanidad. En virtud del privilegio de Bretton Woods, Estados Unidos, al suprimir unilateralmente la convertibilidad, paga con papeles los bienes y servicios que adquiere en el mundo. Es cierto que a cambio de dólares también ofrece bienes y servicios, pero también lo es que desde la supresión del patrón oro, el billete de ese país, que se cotizaba a 35 dólares la onza troy, ha perdido casi 30 veces su valor y 48 veces el que tenía en 1929. El resto del mundo ha sufrido las pérdidas, sus recursos naturales y su dinero han costeado el rearme y sufragado en gran parte las guerras del imperio. Baste señalar que la cantidad de bonos suministrados a otros países, según cálculos conservadores, supera la cifra de 3 millones de millones de dólares, y la deuda pública, que sigue creciendo, sobrepasa la cifra de 11 millones de millones.

El imperio y sus aliados capitalistas, a la vez que compiten entre sí, han hecho creer que las medidas anticrisis constituyen las fórmulas salvadoras. Pero Europa, Rusia, Japón, Corea, China e India no recaudan fondos vendiendo bonos de la Tesorería ni imprimiendo billetes, sino aplicando otras fórmulas para defender sus monedas y sus mercados, a veces con gran austeridad de su población. La inmensa mayoría de los países en desarrollo de Asia, África y América Latina es la que paga los platos rotos, suministrando recursos naturales no renovables, sudor y vidas.

El TLCAN es el más claro ejemplo de lo que puede ocurrir con un país en desarrollo en las fauces del lobo: ni soluciones para los inmigrantes en Estados Unidos, ni permiso para viajar sin visa a Canadá pudo obtener México en la última Cumbre.

Adquiere, sin embargo, plena vigencia bajo la crisis el más grande TLC a nivel mundial: la Organización Mundial de Comercio, que creció bajo las notas triunfantes del neoliberalismo, en pleno apogeo de las finanzas mundiales y los sueños idílicos.

Por otro lado, la BBC Mundo informó ayer, 11 de agosto, que mil funcionarios de Naciones Unidas, reunidos en Bonn, Alemania, declararon que buscan el camino para un acuerdo sobre el cambio climático en diciembre de este año, pero que el tiempo se estaba acabando.

Ivo de Boer, el funcionario de mayor rango de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dijo que solo faltaban 119 días para la Cumbre y tenemos "una enorme cantidad de intereses divergentes, escaso tiempo de discusión, un documento complicado sobre la mesa (doscientas páginas) y problemas de financiación¼ "

"Las naciones en desarrollo insisten en que la mayor parte de los gases que producen el efecto invernadero provienen del mundo industrializado."

El mundo en desarrollo alega la necesidad de ayuda financiera para lidiar con los efectos climáticos.

Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, declaró que: "Si no se toman medidas urgentes para combatir los cambios climáticos pueden llevar a la violencia y a disturbios en masa a todo el planeta."

"El cambio climático intensificará las sequías, inundaciones y otros desastres naturales."

"La escasez de agua afectará a cientos de millones de personas. La malnutrición va a arrasar con gran parte de los países en de-sarrollo."

En un artículo del The New York Times el pasado 9 de agosto se explicaba que: "Los analistas ven en el cambio climático una amenaza para la seguridad nacional."

"Semejantes crisis —continúa el artículo— provocadas por el clima pudieran derrocar gobiernos, estimular movimientos terroristas o desestabilizar regiones completas, afirman analistas del Pentágono y de agencias de inteligencia que por primera vez están estudiando las implicaciones del cambio climático en la seguridad nacional."

"‘Se vuelve muy complicado muy rápidamente’, dijo Amanda J. Dory, Secretaria de Defensa Adjunta para Estrategia, que trabaja con un grupo del Pentágono asignado a incorporar el cambio climático a la planificación de la estrategia nacional de seguridad."

Del artículo de The New York Times se deduce que todavía en el Senado no todos están convencidos de que se trata de un problema real, ignorado totalmente hasta ahora por el gobierno de Estados Unidos desde que se aprobó hace 10 años en Kyoto.

Algunos hablan de que la crisis económica es el fin del imperialismo; quizás habría que plantearse si no significa algo peor para nuestra especie.

A mi juicio, lo mejor siempre será tener una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante.

Fidel Castro Ruz
Agosto 12 de 20099 y 12 p.m.
Reflexiones del Compañero Fidel
Las bases yankis y la soberanía latinoamericana

El concepto de nación surgió de la suma de elementos comunes como la historia, lenguaje, cultura, costumbres, leyes, instituciones y otros elementos relacionados con la vida material y espiritual de las comunidades humanas.

Los pueblos de la América, por cuya libertad Bolívar realizó las grandes hazañas que lo convirtieron en El Libertador de pueblos, fueron llamados por él a crear, como dijo: "la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria".

Antonio José de Sucre libró en Ayacucho la última batalla contra el imperio que había convertido gran parte de este continente en propiedad real de la corona de España durante más de 300 años.

Es la misma América que decenas de años más tarde, y cuando ya había sido cercenada en parte por el naciente imperio yanki, Martí llamó Nuestra América.

Hay que recordar una vez más que, antes de caer en combate por la independencia de Cuba, último bastión de la colonia española en América, el 19 de mayo de 1895, horas antes de su muerte, José Martí escribió proféticamente que todo lo que había hecho y haría era para "... impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América".

En Estados Unidos, donde las 13 colonias recién liberadas no tardaron en extenderse desordenadamente hacia el Oeste en busca de tierra y oro, exterminando indígenas hasta que arribaron a las costas del Pacífico, competían los Estados agrícolas esclavistas del Sur con los Estados industriales del Norte que explotaban el trabajo asalariado, tratando de crear otros Estados para defender sus intereses económicos.
En 1848 arrebataron a México más del 50 por ciento de su territorio, en una guerr
a de conquista contra el país, militarmente débil, que los llevó a ocupar la capital e imponerle humillantes condiciones de paz. En el territorio arrebatado estaban las grandes reservas de petróleo y gas que más tarde suministrarían a Estados Unidos durante más de un siglo y lo siguen en parte suministrando.

El filibustero yanki William Walker, estimulado por "el destino manifiesto" que proclamó su país, desembarcó en Nicaragua en el año 1855 y se autoproclamó Presidente, hasta que fue expulsado por los nicaragüenses y otros patriotas centroamericanos en 1856.

Nuestro Héroe Nacional vio cómo el destino de los países latinoamericanos era destrozado por el naciente imperio de Estados Unidos.

Después de la muerte en combate de Martí se produjo la intervención militar en Cuba, cuando ya el ejército español estaba derrotado.

La Enmienda Platt, que concedía al poderoso país derecho a intervenir en la Isla, fue impuesta a Cuba.

La ocupación de Puerto Rico, que ha durado ya 111 años y hoy constituye el llamado "Estado Libre Asociado", que no es Estado ni es libre, fue otra de las consecuencias de aquella intervención.

Las peores cosas para América Latina estaban por venir, confirmando las geniales premoniciones de Martí. Ya el creciente imperio había decidido que el canal que uniría los dos océanos sería por Panamá y no por Nicaragua. El istmo de Panamá, la Corinto soñada por Bolívar como capital de la más grande República del mundo concebida por él, sería propiedad yanki.

Aun así, las peores consecuencias estaban por venir a lo largo del Siglo XX. Con el apoyo de las oligarquías políticas nacionales, los Estados Unidos se adueñaron después de los recursos y de la economía de los países latinoamericanos; las intervenciones se multiplicaron; las fuerzas militares y policiales cayeron bajo su égida. Las empresas transnacionales yankis se apoderaron de las producciones y servicios fundamentales, los bancos, las compañías de seguros, el comercio exterior, los ferrocarriles, barcos, almacenes, los servicios eléctricos, los telefónicos y otros, en mayor o menor grado pasaron a sus manos.

Es cierto que la profundidad de la desigualdad social hizo estallar la Revolución Mexicana en la segunda década del Siglo XX, que se convirtió en fuente de inspiración para otros países. La revolución hizo avanzar a México en muchas áreas. Pero el mismo imperio que ayer devoró gran parte de su territorio, hoy devora importantes recursos naturales que le restan, la fuerza de trabajo barata y hasta lo hace derramar su propia sangre.

El TLCAN es el más brutal acuerdo económico impuesto a un país en desarrollo. En aras de la brevedad, baste señalar que el Gobierno de Estados Unidos acaba de afirmar textualmente: "En momentos en que México ha sufrido un doble golpe, no solo por la caída de su economía sino también por los efectos del virus A H1N1, probablemente queremos tener la economía más estabilizada antes de tener una larga discusión sobre nuevas negociaciones comerciales." Por supuesto que no se dice una sola palabra de que, como consecuencia de la guerra desatada por el tráfico de drogas, en la que México emplea 36 mil soldados, casi cuatro mil mexicanos han muerto en el 2009. El fenómeno se repite en mayor o menor grado en el resto de América Latina. La droga no solo engendra problemas graves de salud, engendra la violencia que desgarra a México y a la América Latina como consecuencia del mercado insaciable de Estados Unidos, fuente inagotable de las divisas con que se fomenta la producción de cocaína y heroína, y es el país de donde se abastecen las armas que se emplean en esa feroz y no publicitada guerra.

Los que mueren desde el Río Grande hasta los confines de Suramérica son latinoamericanos. De este modo, la violencia general bate récord de muertes y las víctimas sobrepasan la cifra de 100 mil por año en América Latina, engendradas fundamentalmente por las drogas y la pobreza.

El imperio no libra la lucha contra las drogas dentro de sus fronteras; la libra en los territorios latinoamericanos.

En nuestro país no se cultivan la coca ni la amapola. Luchamos con eficiencia contra los que intentan introducir drogas en nuestro país o utilizar a Cuba como tránsito, y los índices de personas que mueren a causa de la violencia se reduce cada año. No necesitamos para ello soldados yankis. La lucha contra las drogas es un pretexto para establecer bases militares en todo el hemisferio. ¿Desde cuándo los buques de la IV Flota y los aviones modernos de combate sirven para combatir las drogas?

El verdadero objetivo es el control de los recursos económicos, el dominio de los mercados y la lucha contra los cambios sociales. ¿Qué necesidad había de restablecer esa flota, desmovilizada al final de la Segunda Guerra Mundial, hace más de 60 años, cuando ya no existe la URSS ni la guerra fría? Los argumentos utilizados para el establecimiento de siete bases aeronavales en Colombia es un insulto a la inteligencia.

La historia no perdonará a los que cometen esa deslealtad contra sus pueblos, ni tampoco a los que utilizan como pretexto el ejercicio de la soberanía para cohonestar la presencia de tropas yankis. ¿A qué soberanía se refieren? ¿La conquistada por Bolívar, Sucre, San Martín, O´Higgins, Morelos, Juárez, Tiradentes, Martí? Ninguno de ellos habría aceptado jamás tan repudiable argumento para justificar la concesión de bases militares a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, un imperio más dominante, más poderoso y más universal que las coronas de la península ibérica.

Si como consecuencia de tales acuerdos promovidos de forma ilegal e inconstitucional por Estados Unidos cualquier gobierno de ese país utilizara esas bases, como hicieron Reagan con la guerra sucia y Bush con la de Iraq, para provocar un conflicto armado entre dos pueblos hermanos, sería una gran tragedia. Venezuela y Colombia nacieron juntos en la historia de América tras las batallas de Boyacá y Carabobo, bajo la dirección de Simón Bolívar. Las fuerzas yankis podrían promover una guerra sucia como hicieron en Nicaragua, incluso emplear soldados de otras nacionalidades entrenados por ellos y podrían atacar algún país, pero difícilmente el pueblo combativo, valiente y patriótico de Colombia se deje arrastrar a la guerra contra un pueblo hermano como el de Venezuela.

Se equivocan los imperialistas si subestiman igualmente a los demás pueblos de América Latina. Ninguno estará de acuerdo con las bases militares yankis, ninguno dejará de ser solidario con cualquier pueblo latinoamericano agredido por el imperialismo.

Martí admiraba extraordinariamente a Bolívar y no se equivocó cuando dijo: "...así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo... calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía."

Fidel Castro Ruz
Agosto 9 de 20096 y 32 p.m.
Reflexiones del Compañero Fidel
Siete puñales en el corazón de América

Leo y releo datos y artículos elaborados por personalidades inteligentes, conocidas o poco conocidas, que escriben en diversos medios y toman la información de fuentes no cuestionadas por nadie.

Los pueblos que habitan el planeta, en todas partes, corren riesgos económicos, ambientales y bélicos, derivados de la política de Estados Unidos, pero en ninguna otra región de la tierra se ven amenazados por tan graves problemas como sus vecinos, los pueblos ubicados en este continente al Sur de ese país hegemónico.

La presencia de tan poderoso imperio, que en todos los continentes y océanos dispone de bases militares, portaaviones y submarinos nucleares, buques de guerra modernos y aviones de combate sofisticados, portadores de todo tipo de armas, cientos de miles de soldados, cuyo gobierno reclama para ellos impunidad absoluta, constituye el más importante dolor de cabeza de cualquier gobierno, sea de izquierda, centro o derecha, aliado o no de Estados Unidos.

El problema, para los que somos vecinos suyos, no es que allí se hable otro idioma y sea una nación diferente. Hay norteamericanos de todos los colores y todos los orígenes. Son personas iguales que nosotros y capaces de cualquier sentimiento en un sentido u otro. Lo dramático es el sistema que allí se ha desarrollado e impuesto a todos. Tal sistema no es nuevo en cuanto al uso de la fuerza y los métodos de dominio que han prevalecido a lo largo de la historia. Lo nuevo es la época que vivimos. Abordar el asunto desde puntos de vista tradicionales es un error y no ayuda a nadie. Leer y conocer lo que piensan los defensores del sistema ilustra mucho, porque significa estar conscientes de la naturaleza de un sistema que se apoya en la constante apelación al egoísmo y los instintos más primarios de las personas.

De no existir la convicción del valor de la conciencia, y su capacidad de prevalecer sobre los instintos, no se podría expresar siquiera la esperanza de cambio en cualquier período de la brevísima historia del hombre. Tampoco podrían comprenderse los terribles obstáculos que se levantan para los diferentes líderes políticos en las naciones latinoamericanas o iberoamericanas del hemisferio. En último término, los pueblos que vivían en esta área del planeta desde hace decenas de miles de años, hasta el famoso descubrimiento de América, no tenían nada de latinos, de ibéricos o de europeos; sus rasgos eran más parecidos a los asiáticos, de donde procedieron sus antepasados. Hoy los vemos en los rostros de los indios de México, Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay y Chile, un país donde los araucanos escribieron páginas imborrables. En determinadas zonas de Canadá y en Alaska conservan sus raíces indígenas con toda la pureza posible. Pero en el territorio principal de Estados Unidos, gran parte de los antiguos pobladores fueron exterminados por los conquistadores blancos.

Como conoce todo el mundo, millones de africanos fueron arrancados de sus tierras para trabajar como esclavos en este hemisferio. En algunas naciones como Haití y gran parte de las islas del Caribe, sus descendientes constituyen la mayoría de la población. En otros países forman amplios sectores. En Estados Unidos los descendientes de africanos constituyen decenas de millones de ciudadanos que, como norma, son los más pobres y discriminados.

A lo largo de siglos esa nación reclamó derechos privilegiados sobre nuestro continente. En los años de Martí trató de imponer una moneda única basada en el oro, un metal cuyo valor ha sido el más constante a lo largo de la historia. El comercio internacional, por lo general, se basaba en él. Hoy ni siquiera eso. Desde los años de Nixon, el comercio mundial se instrumentó con el billete de papel impreso por Estados Unidos: el dólar, una divisa que hoy vale alrededor de 27 veces menos que en los inicios de la década del 70, una de las tantas formas de dominar y estafar al resto del mundo. Hoy, sin embargo, otras divisas están sustituyendo al dólar en el comercio internacional y en las reservas de monedas convertibles.

Si por un lado las divisas del imperio se devalúan, en cambio sus reservas de fuerzas militares crecen. La ciencia y la tecnología más moderna, monopolizada por la superpotencia, han sido derivadas en grado considerable hacia el desarrollo de las armas. Actualmente no se habla solo de miles de proyectiles nucleares, o del poder destructivo moderno de las armas convencionales; se habla de aviones sin pilotos, tripulados por autómatas. No se trata de simple fantasía. Ya están siendo usadas algunas naves aéreas de ese tipo en Afganistán y otros puntos. Informes recientes señalan que en un futuro relativamente próximo, en el 2020, mucho antes de que el casquete de la Antártida se derrita, el imperio, entre sus 2 500 aviones de guerra, proyecta disponer de 1 100 aviones de combate F-35 y F-22, en sus versiones de caza y bombarderos de la quinta generación. Para tener una idea de ese potencial, baste decir que los que disponen en la base de Soto Cano, en Honduras, para el entrenamiento de pilotos de ese país son F-5; los que suministraron a las fuerzas aéreas de Venezuela antes de Chávez, a Chile y otros países, eran pequeñas escuadrillas de F-16.

Más importante todavía, el imperio proyecta que en el transcurso de 30 años todos los aviones de combate de Estados Unidos, desde los cazas hasta los bombarderos pesados y los aviones cisterna, serán tripulados por robots.

Ese poderío militar no es una necesidad del mundo, es una necesidad del sistema económico que el imperio le impone al mundo.

Cualquiera puede comprender que si los autómatas pueden sustituir a los pilotos de combate, también pueden sustituir a los obreros en muchas fábricas. Los acuerdos de libre comercio que el imperio trata de imponer a los países de este hemisferio implican que sus trabajadores tendrán que competir con la tecnología avanzada y los robots de la industria yanki.

Los robots no hacen huelgas, son obedientes y disciplinados. Hemos visto por la televisión máquinas que recogen las manzanas y otras frutas. La pregunta cabe hacerla también a los trabajadores norteamericanos. ¿Dónde estarán los puestos de trabajo? ¿Cuál es el futuro que el capitalismo sin fronteras, en su fase avanzada del desarrollo, asigna a los ciudadanos?

A la luz de esta y otras realidades, los gobernantes de los países de UNASUR, MERCOSUR, Grupo de Río y otros, no pueden dejar de analizar la justísima pregunta venezolana: ¿qué sentido tienen las bases militares y navales que Estados Unidos quiere establecer alrededor de Venezuela y en el corazón de Suramérica? Recuerdo que hace varios años, cuando entre Colombia y Venezuela, dos naciones hermanadas por la geografía y por la historia, las relaciones se volvieron peligrosamente tensas, Cuba promovió calladamente importantes pasos de paz entre ambos países. Nunca los cubanos estimularemos la guerra entre países hermanos. La experiencia histórica, el destino manifiesto proclamado y aplicado por Estados Unidos, y la endeblez de las acusaciones contra Venezuela de suministrar armas a las FARC, asociadas a las negociaciones con el propósito de conceder siete puntos de su territorio para uso aéreo y naval de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, obligan ineludiblemente a Venezuela a invertir en armas, recursos que podían emplearse en la economía, los programas sociales y la cooperación con otros países del área con menos desarrollo y recursos. No se arma Venezuela contra el pueblo hermano de Colombia, se arma contra el imperio, que intentó destruir ya la Revolución y hoy pretende instalar en las proximidades de la frontera venezolana sus armas sofisticadas.

Sería un error grave pensar que la amenaza es solo contra Venezuela; va dirigida a todos los países del Sur del continente. Ninguno podrá eludir el tema y así lo han declarado varios de ellos.
Las generaciones presentes y futuras juzgarán a sus líderes por la conducta que adopten en este momento. No se trata solo de Estados Unidos, sino de Estados Unidos y el sistema. ¿Qué ofrece? ¿Qué busca?

Ofrece el ALCA, es decir, la ruina anticipada de todos nuestros países, libre tránsito de bienes y de capital, pero no libre tránsito de personas. Experimentan ahora el temor de que la sociedad opulenta y consumista sea inundada de latinos pobres, indios, negros y mulatos o blancos sin empleo en sus propios países. Devuelven a todos los que cometen faltas o sobran. Los matan muchas veces antes de entrar, o los retornan como rebaños cuando no los necesitan; 12 millones de inmigrantes latinoamericanos o caribeños son ilegales en Estados Unidos. Una nueva economía ha surgido en nuestros países, especialmente los más pequeños y pobres: la de las remesas. Cuando hay crisis, ésta golpea sobre todo a los inmigrantes y a sus familiares. Padres e hijos son cruelmente separados a veces para siempre. Si el inmigrante está en edad militar, le otorgan la posibilidad de enrolarse para combatir a miles de kilómetros de distancia, "en nombre de la libertad y la democracia". Al regreso, si no mueren, les conceden el derecho a ser ciudadanos de Estados Unidos. Como están bien entrenados les ofrecen la posibilidad de contratarlos no como soldados oficiales, pero sí como civiles soldados de las empresas privadas que prestan servicios en las guerras imperiales de conquista.

Existen otros gravísimos peligros. Constantemente llegan noticias de los emigrantes mexicanos y de otros países de nuestra área que mueren intentando cruzar la actual frontera de México y Estados Unidos. La cuota de víctimas cada año supera con creces la totalidad de los que perdieron la vida en los casi 28 años de existencia del famoso muro de Berlín.

Lo más increíble todavía es que apenas circula por el mundo la noticia de una guerra que cuesta en este momento miles de vidas por año. Han muerto ya, en el 2009, más mexicanos que los soldados norteamericanos que murieron en la guerra de Bush contra Irak a lo largo de toda su administración.

La guerra en México ha sido desatada a causa del mayor mercado de drogas que existe en el mundo: el de Estados Unidos. Pero dentro de su territorio no existe una guerra entre la policía y las fuerzas armadas de Estados Unidos luchando contra los narcotraficantes. La guerra ha sido exportada a México y Centroamérica, pero especialmente al país azteca, más cercano al territorio de Estados Unidos. Las imágenes que se divulgan por la televisión, de cadáveres amontonados y las noticias que llegan de personas asesinadas en los propios salones de cirugía donde intentaban salvarles la vida, son horribles. Ninguna de esas imágenes procede de territorio norteamericano.

Tal ola de violencia y sangre se extiende en mayor o menor grado por los países de Suramérica. ¿De dónde proviene el dinero sino del infinito manantial que emerge del mercado norteamericano? A su vez, el consumo tiende también a extenderse a los demás países del área, causando más víctimas y más daño directo o indirecto que el SIDA, el paludismo y otras enfermedades juntas.

Los planes imperiales de dominación van precedidos de enormes sumas asignadas a las tareas de mentir y desinformar a la opinión pública. Cuentan para ello con la total complicidad de la oligarquía, la burguesía, la derecha intelectual y los medios masivos de divulgación.

Son expertos en divulgar los errores y las contradicciones de los políticos.

La suerte de la humanidad no debe quedar en manos de robots convertidos en personas o de personas convertidas en robots.

En el año 2010, el gobierno de Estados Unidos empleará 2 200 millones de dólares a través del Departamento de Estado y la USAID para promover su política, 12% más que los recibidos por el gobierno de Bush el último año de su mandato. De ellos, casi 450 millones se destinarán a demostrar que la tiranía impuesta al mundo significa democracia y respeto a los derechos humanos.

Apelan constantemente al instinto y al egoísmo de los seres humanos; desprecian el valor de la educación y la conciencia. Es evidente la resistencia demostrada por el pueblo cubano a lo largo de 50 años. Resistir es el arma a la que no pueden renunciar jamás los pueblos; los puertorriqueños lograron parar las maniobras militares en Vieques, situándose en el polígono de tiro.

La patria de Bolívar es hoy el país que más les preocupa, por su papel histórico en las luchas por la independencia de los pueblos de América. Los cubanos que prestan allí sus servicios como especialistas en la salud, educadores, profesores de educación física y deportes, informática, técnicos agrícolas, y otras áreas, deben darlo todo en el cumplimiento de sus deberes internacionalistas, para demostrar que los pueblos pueden resistir y ser portadores de los principios más sagrados de la sociedad humana. De lo contrario el imperio destruirá la civilización y la propia especie.

Fidel Castro Ruz
Agosto 5 de 200911 y 16 a.m.
Condenan negativa de Corte Suprema de EE.UU.
de revisar caso de los Cinco

LISBOA, 6 de agosto.— En respuesta a la reciente decisión de la Corte Suprema de EE.UU., de negar la posibilidad de revisión del caso de los Cinco antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en ese país hace más de diez años, el Grupo Parlamentario del Partido Comunista Portugués (PCP) emitió una declaración de condena a tal acción de esa instancia judicial.

El grupo también manifestó su solidaridad con la causa y solicitó al presidente estadounidense, Barack Obama, la rectificación de tamaña injusticia.

En el texto, los diputados sustentan que su exigencia de que Ramón, Gerardo, Fernando, René y Antonio tengan un juicio justo y sean liberados, descansa en la conciencia que tienen, como muchos otros en todas partes del mundo, sobre las ilegalidades cometidas durante el proceso e incluso la violación de varias enmiendas de la Constitución estadounidense, así como de elementales principios del Derecho Internacional.

Se suman así, continúa exponiendo el documento, a "...los llamados de las más variadas instituciones y personalidades a nivel mundial, comenzando por el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas e incluyendo, en Portugal, la Comisión para los Derechos Humanos de la Orden de los Abogados y la Asociación Portuguesa de Juristas Demócratas..."

Por eso apelan "(¼ ) al Presidente de Estados Unidos de América para, en el uso de los poderes que le están atribuidos, determine la revisión del proceso de los Cinco cubanos, que con su acción impidieron centenares de acciones criminales contra Cuba." (SE)

lunes, 20 de julio de 2009

Libertad a los Cinco Heroes Cubanos


Cinco Héroes cubanos rehenes del imperio

Cuando el pasado 15 de junio la Corte Suprema de Justicia de los EEUU rechazó considerar el caso de nuestros Cinco Héroes, no hacía más que actuar en concordancia con lo que ha sido la actitud hacia Cuba de los diferentes gobiernos del imperio yanqui y sus múltiples instancias de poder durante ya más de cincuenta años.

Unos días antes, otra dependencia del poder judicial estadounidense, había otorgado generosamente al terrorista Luis Posada Carriles un nuevo plazo para que este prepare su “defensa” con todas las garantías del caso.

Ambos hechos, indisolublemente relacionados, grafican claramente los dos polos del tratamiento que se ha mantenido hacia Cuba y constituyen asimismo una especie de barómetro que permite constatar el actual nivel en la persistente obsesión por doblegar y rendir a la isla.

Mientras el sistema de Justicia y el gobierno de los EEUU prosiguen en su empeño de proteger entre algodones de impudicia a uno de los terroristas más prolíficos en muerte y dolor existentes sobre la faz del planeta, desprecian revisar el caso de nuestros Cinco Héroes, avalando con el silencio de la Corte Suprema todas las irregularidades de orden judicial, político y ético cometidas, advertidas incluso por la ONU. Sin duda pretenden castigar en ellos la resistencia y dignidad de todo un pueblo; de esta forma, nuestros Cinco Héroes son verdaderos rehenes.

El imperio le teme a la Verdad y la Justicia
Unas semanas antes de la inmoral determinación de la Corte Suprema de Justicia de los EEUU, había sido el propio Departamento de Estado quien incluyera nuevamente a Cuba en la lista de países que “patrocinan el terrorismo”, reafirmando con ello una vez más, el peligroso antecedente de mantener a Cuba en la mira de sus postulados de Seguridad Nacional. Ese mismo Departamento de Estado que acaba de negar una vez más la visa a Adriana Pérez , esposa de nuestro Héroe Gerardo Hernández Nordelo…

Pero, efectivamente existen países que fomentan al terrorismo como política de estado y amparan terroristas a contrapelo de todas las convenciones internacionales que advierten y sancionan al respecto.

Así, mientras desde las redes del poder imperial sus voceros llegan a quedar afónicos de tanto pregonar sobre la “democracia y los derechos humanos” -en tanto califican a otros como “ejes del mal”-, se implementan tras bambalinas multifacéticos planes para apoderarse de todo cuanto constituya un interés “estratégico” para el sistema, o para destruir aquello que vean como un estorbo a lo mismo. Golpes de estado, guerras de rapiña, asesinato de opositores, tortura, desaparición, acompañan la implementación de la ideología de la Doctrina de Seguridad Nacional como política terrorista del imperio desde su génesis. Hoy mismo testimonian dolorosamente sobre esta realidad, la ignominia de Guantánamo, los bombardeos a poblaciones civiles indefensas, el apoyo a regímenes que masacran a sus pueblos y el patrocinio a cualquier gérmen de contrarrevolución en Nuestra América o cualquier otro “oscuro rincón” planetario.

En este mismo contexto, nunca será demasiado referirse al ejemplo histórico de la guerra terrorista desarrollada sistemáticamente contra Cuba como política de estado, desde los albores de la revolución.

Porque no se ha tratado solo del Bloqueo, con todas sus inhumanas consecuencias, lo que se ha implementado contra Cuba. Todas las diferentes administraciones de la Casa Blanca, junto a sus agencias e instituciones como la CIA, la USAID y el Pentágono entre otros, han tenido en mira la destrucción de la revolución y no han vacilado en utilizar para ello todos los medios de una guerra sucia terrorista.

Esta verdadera obsesión, amplificada dialécticamente ante el fracaso del empeño, ha llevado hasta límites rayanos en el ridículo a más de algún inquilino de la Casa Blanca, o director de la CIA, o general del Pentágono. Por supuesto, ha ocasionado también inconmensurable dolor y daños materiales al pueblo cubano.

Nunca se han resignado a considerar a Cuba como un pueblo Libre y Soberano al que no pueden dictarle condiciones; continúan delirando con estrujarle y fundirle dócilmente a su ideología fascistoide del “Destino Manifiesto”, a constreñirle con una neoversión de la Enmienda Platt o la Doctrina Monroe. Sin ir más lejos, y por lo mismo, todavía continúa vigente el llamado “Plan Bush” incluyendo su famoso “capítulo secreto”.

Están atragantados con Cuba.
“En silencio ha tenido que ser” (José Martí)
Frente a la constante agresión imperial Cuba ha ejercido el derecho a defender su Soberanía y Libertad.

Desde los inicios de la revolución, los servicios de Seguridad junto al pueblo cubano han dedicado esfuerzos para prevenir y neutralizar el terrorismo promovido desde los EEUU. Su accionar constituye sobretodo un ejemplo de proceder ético ante este tipo de situaciones extremas, cuyo enfrentamiento se realiza sin el recurso a los métodos tradicionalmente empleados por otros servicios similares del autodenominado mundo “libre y democrático”: el amedrentamiento, la tortura, la desaparición, el asesinato. Nuestros Cinco Héroes, desde su injusta prisión, testimonian dignamente acerca de esta lucha antiterrorista.

Mediante el monitoreo de los grupos terroristas se ha logrado impedir numerosos intentos de sabotajes, planes de asesinato de dirigentes, así como desmantelar diversas provocaciones, etc. Pero no siempre ha sido posible detener a tiempo la artera maquinaria del terror: miles de víctimas, junto a sus familiares y todo un pueblo testimonian la dolorosa realidad de esta guerra sucia desatada contra Cuba.

En reiteradas ocasiones, la información obtenida mediante el monitoreo antiterrorista ha sido compartida con diferentes gobiernos de EEUU (entre ellos el de Clinton, en 1997 y 1998), el Comité Especial de la Cámara de Representantes (acerca del asesinato de John F. Kennedy, 1978), el FBI (1998), etc. en un esfuerzo de desenmascaramiento preventivo; a modo de abortar empeños obsesivos; por ética.

Y toda esta información coloca en evidencia un patrón común que dista mucho de ser casual. Los mismos terroristas que han sido utilizados profusamente en la guerra sucia contra Cuba, aparecen también operando relacionados con otros escenarios de la política interna y externa del propio EEUU, comprometiendo en ello hasta el tuétano a más de alguna agencia imperial, empresarios del enorme complejo militar-industrial, la mafia, generales del Pentágono…

Esto es lo que sucede por ejemplo en el caso de Luis Posada Carriles, el “terrorista predilecto” de los EEUU, quien aparece involucrado reiteradamente en brutales acciones desde la temprana era de asesinatos de los hermanos Kennedy (1963 y 1968); caso Watergate (1972); el crimen del canciller chileno Orlando Letelier y su asistente en Washington (1976); la voladura del avión de Cubana con sus 73 ocupantes sobre Barbados (1976); la Operación Cóndor en Nuestra América (décadas de los 70-80 del siglo pasado); caso Irán-Contras (década de los 80, siglo pasado); bombas y asesinato de Fabio di Celmo en La Habana (1997); intento de magnicidio de Fidel en Panamá (2000)…

Todo indica que la impunidad y protección que terroristas como Luis Posada Carriles y otros gozan en los EEUU responde simplemente a que este y sus compinches “saben demasiado”. Por esto, cualquier investigación y juicio serio que se decidiera efectuar contra ellos plantearía el peligro de sacar a luz muchos trapos sucios de la compleja red del poder imperial, siniestramente ocultos hasta hoy al pueblo estadounidense y que exceden en mucho al tema “Cuba”.

También la impermeabilidad de Posada Carriles frente a la Verdad y la Justicia trasciende ampliamente su desempeño terrorista comprometiendo otros aspectos de la política imperial. El caso de este “paradigma” de terrorista -pero sin embargo impune y protegido en medio del imperio-, representa una firme prueba del cinismo e hipocresía de la cacareada “guerra al terrorismo” y desnuda a esta tal como lo que es: solo la fase actual de la Doctrina de Seguridad Nacional de los EEUU para extender su garra hacia los “rincones oscuros” de su interés.

Valdría la pena recordarle a Obama que: “O se está contra el terrorismo, o se protege a Posada Carriles…”

¿De cuáles cambios hablaba usted, Mr. Obama?
Muchos continúan haciéndose la pregunta de si Obama se atreverá a marcar la diferencia frente a Cuba respecto a lo que han sido las anteriores administraciones de gobierno estadounidenses.

Generalmente, estos tratan de no perder ocasión de golpear a la revolución cubana. Cada cosa que se dice o hace en relación al tema “Cuba” está enmarcada en la obsesiva determinación de rendir y destruir la revolución.

Evidentemente en este contexto, el caso de nuestros Cinco Héroes, así como lo de Luis Posada Carriles, colocan a prueba el gigantesco edificio de retórica de “cambios” levantado por Obama. Hasta ahora -maquillajes más, maquillajes menos-, este ha optado por plegarse como uno más a la inmoral política de sus antecesores, lo que ha resultado chocante para muchos que creían honestamente en la posibilidad de un cambio.

Siendo partes estructurales de la compleja trama del poder imperial, ni una Corte Suprema de Justicia va a ir en contra de los “intereses estratégicos” de la Seguridad Nacional del sistema puestos en “peligro supremo” por el accionar consecuentemente antiterrorista y ético de nuestros Cinco Héroes. Tampoco algún Tribunal de Justicia cualquiera va osar ir en contra del “guerrero por la libertad” Luis Posada Carriles, quien, guerreando por los caminos del mundo no ha hecho otra cosa sino servir a esos “intereses estratégicos” del sistema.

Y por lo que se ve hasta ahora, mucho menos un presidente del imperio se atreve a marcar la diferencia, cuánto más los casos de nuestros Cinco Héroes y el de Luis Posada Carriles colocan en jaque toda su retórica de “cambios”, amenazándolo con confrontar ineludiblemente la Verdad y la Justicia frente a su pueblo, el mundo y el pueblo cubano.

Es cierto que en lo que respecta a Cuba, Obama recibe la herencia de lo que han sido más de cincuenta años de política imperial y contubernios de la conexión CIA-mafia cubano-estadounidense; esos son lazos firmes y poderosos construidos en base al terror y la guerra sucia. Pero Obama posee los medios para hacer efectiva en este terreno su propuesta de cambios. Pudiera, por una parte, entender que nuestros Cinco Héroes demuestran en todo su accionar que sí se puede ser verdaderamente antiterrorista, y gestionar su Libertad. Por otra parte, el actual presidente pudiera consultar la información existente o la todavía clasificada acerca de Posada Carriles y facilitar su enjuiciamiento como lo que ha sido hasta hoy: un verdadero terrorista.

¿Tendrá Obama, en algún espacio y tiempo de su abultada agenda imperial, el valor ético y político de aplicar frente a estos temas tan sensibles a los pueblos de Cuba y los EEUU, simplemente esta Verdad y Justicia?

You have the Choice, Mr. President!
Mientras nuestros Cinco Héroes continúen encarcelados en las mazmorras del imperio, seguirán siendo ejemplo y banderas para el pueblo cubano y los honestos del mundo; cuando sean liberados, retornarán junto a su pueblo a continuar construyendo y defendiendo esta obra “de todos y por el bien de todos”, como Martí quería.

“Nosotros cinco nos debemos a nuestros pueblos y a pesar de todos los reveses, continuaremos luchando contra el terrorismo, contra la guerra, en defensa de Cuba y de todos los pueblos del mundo, incluso del propio pueblo de Estados Unidos, aún en contra de la voluntad de su gobierno, para el cual, su primera misión debería ser precisamente esta que nosotros defendemos”. (Ramón Labañino Salazar)

Referencias:
- “La guerra secreta”, Fabián Escalante Font. Editorial Ciencias Sociales, Cuba.

- “Imperio del terror”, Alejandro Castro Espín. Editorial Capitán San Luis, 2009, Cuba.

- “Paraninfo, un magnicidio frustrado”, Ivón Deulofeu. Editorial Capitán San Luis, 2007, Cuba.

Tomado de Kaosenlarer/20/07/09