miércoles, 25 de diciembre de 2013
Eminente profesor envía carta a Barack Obama sobre caso de Los Cinco
5 de diciembre 2013
Presidente Barack Obama
La Casa Blanca
Washington, DC
Estimado presidente Barack Obama:
Soy un ciudadano naturalizado de
los Estados Unidos y quiero pedirle a
usted, mi Presidente, que conmute o condone las sentencias de cuatro hombres,
los cuales son usualmente conocidos como los “Cinco Cubanos.“Sus nombres son:
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González. [El
quinto, René González, recientemente salió de prisión después de cumplir su
sentencia].
Estoy particularmente interesado en
este caso porque considero que sus sentencias
fueron el resultado de un juicio lleno de errores que ha hecho imposible
establecer relaciones normales entre los Estados Unidos y Cuba. Permítame
explicarme.
Yo nací en Cuba. La revolución
cubana se inició cuando yo tenía 13 años de edad. En Abril de 1961 yo había
salido de Cuba, sólo – sin acompañantes. Esto era parte de un programa
auspiciado por el gobierno de Estados Unidos que después se conoció como la
operación Pedro Pan. Yo fui uno de los 14 mil niños y niñas que llegamos solos
a Estados Unidos. En los Estados Unidos pasé mis años de adolescente en “foster
homes;” después me casé, tuve un hijo y una hija, y posteriormente un nieto.
Trabajé como conserje – mi primer empleo – y finalmente obtuve un doctorado en Historia y Sociología.
Yo le estoy muy agradecido a los
Estados Unidos y sus instituciones por el hecho de que pude desarrollarme y
llegar a ser alguien aún cuando no tuve a mis padres conmigo. Hoy tengo 68 años
de edad.
He dedicado una parte importante de
mi vida a estudiar el país en que nací y también el país que hice mío, así como
las relaciones entre ambos. Debido a la ausencia de relaciones normales
diplomáticas y comerciales nunca he podido – igualmente le sucede a otros
cubano-americanos – interactuar en una forma fluida y normal entre mis dos
patrias. Esto tiene que cambiar.
Considero que existe la necesidad de
tener relaciones diplomáticas normales en toda su extensión entre los
Estados Unidos y Cuba. Un primer paso debiera ser el
completo perdón de “Los Cinco Cubanos”.
Conozco bien el caso. Yo fui uno de los siete académicos y estudiosos
norteamericanos de ascendencia cubana que presentamos un Amicus Curiae ante la Corte Suprema de los
Estados Unidos a favor de los acusados. Cada uno de nosotros éramos estudiosos
respetados; con un conocimiento especializado en el tema de Cuba y de la
realidad cubanoamericana. En Estados Unidos hay muchas otras personas, que como nosotros, nacidos en Cuba o de
ascendencia cubana, también apoyan el establecimiento de mejores relaciones y
se libere a estos prisioneros.
Un análisis desprejuiciado del caso,
y de las circunstancias altamente politizadas en que ocurrió el juicio,
concluiría que nuestro sistema de justicia no funcionó de la forma apropiada en
este caso en particular. Consideraciones políticas y partidarias funcionaron contra
un proceso de justicia balanceado. En esos momentos la administración del
Presidente Clinton estaba literalmente atacada despiadadamente, era una especie
de estado de sitio. Algo similar le ha sucedido a su propia presidencia. Pero
usted como mi Presidente puede hacer algo al respecto hoy en día. Absuelva a
los acusados. Hacerlo le ganaría el
aprecio de los cubanos que son ciudadanos norteamericanos así como el
reconocimiento de nuestros familiares en la isla de Cuba.
Es lo correcto por hacer. Además,
significaría una profunda ruptura con las políticas pasadas. Usted se daría
cuenta que la mayoría de los cubanoamericanos en los Estados Unidos darían la
bienvenida y apoyarían una iniciativa de esa índole. Adicionalmente, tal perdón
produciría una acción recíproca de parte del gobierno de Cuba. Ese gobierno ya
ha declarado que lo haría. Esto significa que ambas partes perdonarían uno o
más ciudadanos del otro país. Por lo tanto, su iniciativa – al mismo tiempo –
obtendría la liberación del ciudadano norteamericano Alan Phillip Gross. No es
que los casos sean similares; lo importante sería la equivalencia humanitaria
de los respectivos actos de cada gobierno a fin de iniciar un proceso
constructivo de comunicación y cooperación.
Está claro que las familias de “Los
Cinco Cubanos”, al igual que la familia del Sr. Gross, quieren ver libres a sus
respectivos seres queridos. Pero además, los pueblos de Estados Unidos y de
Cuba se beneficiarían.
Estoy seguro de que si usted
anunciara que el Perdón Presidencial ocurriría, Cuba reciprocaría. Los cubanos han declarado que lo harían.
Posteriormente otras diferencias bilaterales de antaño podrían discutirse,
negociarse y – esperamos – resolverse en el futuro.
El momento para tener mejores
relaciones entre ambos países es ahora.
Gracias por su consideración.
Respetuosamente,
Nelson P. Valdés
Profesor Emérito de Sociología
Nota:
Nelson Valdés ha publicado cuatro
libros, ensayos académicos y artículos de opinión. Desde 1972 ha sido profesor
en varias universidades. Comenzó su carrera profesional en 1972 como Instructor
de Sociología de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Glasgow,
Escocia, y desde 1973 a 1976 fue Profesor Adjunto de Historia en la Universidad
de Nueva Orleans. Desde 1976 hasta 1991 fue Profesor Asociado de Sociología en
la Universidad de Nuevo México. Desde 1991 hasta 2008 paso a ser Profesor
Titular de Sociología en la Universidad de Nuevo México y en 2009 Profesor
Emérito de la Universidad de Nuevo México. Desde 1973 hasta 2004 ha sido
Profesor Visitante en varias universidades en los Estados Unidos, en Puerto
Rico y en la Universidad de la Habana, Cuba. El Profesor Valdes tiene también
una amplia gama de experiencia administrativa en programas relacionados con la
investigación, multimedia, etc. En 1983 creó la primera base de datos
computarizada sobre América Latina y en 1991 estableció la primera base de
datos computarizada en Cuba.
Fuente: http://www.cubadebate.cu
Presentan nuevo documento legal de apoyo al Habeas Corpus para los Cinco
Bill Norris, abogado de los Cinco
Cubanos para Ramón Labañino, presentó un nuevo documento legal, una moción
complementaria añadiendo al voluminoso expediente en apoyo del recurso de
Habeas Corpus para Labañino. Sus argumentos se aplican a los tres restantes
miembros de los Cinco Cubanos que siguen apelando.
Uno de los miembros de los Cinco
Cubanos — Fernando González — optó por no continuar su recurso de hábeas
corpus, con el fin de no retrasar su liberación en febrero de 2014. Si fuera a
continuar sus apelaciones legales, su regreso a Cuba podría retrasarse por
meses o años.
La nueva moción destaca la
preocupación del mismo juez durante el juicio de los Cinco, que, según sus
propias palabras, no podía proteger al jurado de la publicidad adversa. El 16
de febrero de 2001, la jueza Joan Lenard pasó un dictamen y protocolo de Ley,
en respuesta a la petición de Gerardo Hernández solicitando la ejecución de la
orden de censura a los testigos del juicio y a los medios de comunicación.
La nueva moción complementaria cita
a la jueza Joan Lenard, quien declaró durante el juicio, el 16 de febrero de
2001: “… la Corte considera, sin embargo, que ni siquiera la instrucción más
enfática ni el examen preliminar de preguntas podrán proteger a los jurados de
los titulares de prensa o declaraciones ex parte y de la conducta de los
testigos o de los abogados que sin duda recibirán una amplia cobertura. Desde
que comenzó el juicio, este caso ha sido el pan de cada día para la prensa y
los medios de comunicación locales”.
Ni el juez ni la defensa durante el
juicio sabían que muchos de esos “grandes titulares” fueron escritos por
periodistas pagados secretamente como empleados del gobierno estadounidense.
La moción de Norris recuerda a todas
las partes que los propios Dictámenes Jurídicos de la jueza y órdenes
judiciales contradice fuertemente la afirmación de los fiscales de Estados
Unidos de que las instrucciones del juez al jurado débil — de no leer o ver las
noticias cuando fueran a casa todas las noches durante siete meses — no fue
suficiente para proteger el jurado de los medios.
A medida que la evidencia legal
avanza, la demanda rotunda por la libertad inmediata de los Cinco debe ir
acompañada de la movilización constante, foros, acciones en la calle, grupos de
presión, y la construcción de apoyo todos los días hasta conseguir la victoria.
Los 5 de Cuba: combatiendo desde las entrañas del monstruo
Sergio Rodríguez Gelfenstein
Desde Caracas, Venezuela
En 1767, antes de que Estados Unidos
fuera independiente, ya pensaba en apoderarse de Cuba. Es así que ese año Benjamín
Franklin planteara la necesidad de “colonizar el Mississippi para ser usado
contra Cuba y México…”
En 1805, el tercer presidente de
Estados Thomas Jefferson anticipándose casi 20 años a James Monroe y la
doctrina que tomó su nombre le escribe en una carta que “es imposible no mirar hacia tiempos
distintos cuando nuestra rápida multiplicación nos expanda más allá de los límites y cubra todo el norte sino el
sur del continente”. Jefferson sugería
que Estados Unidos debía “tener las Floridas y Cuba”.
Faltaban 13 años para el nacimiento
de Carlos Marx, 112 para que triunfara la Revolución socialista en Rusia, 121
para que Fidel Castro viniera al mundo y 154 para que entrara victorioso a La
Habana al mando del Ejército Rebelde y Cuba iniciara su vida como nación
verdaderamente independiente. Los
intentos de Estados Unidos de apoderarse de Cuba no tienen nada que ver con el
carácter socialista de su revolución, ni con el liderazgo de Fidel, sino con
una ancestral decisión de su élite de dominar el Caribe al que consideran su
“frontera sur” para lo cual, controlar la “llave del golfo” era y es vital. El
mismo Jefferson, años más tarde, en 1820, precisó que Cuba era "la adición
más interesante que se podía hacer a nuestro sistema de Estados" y le dijo
al Secretario de Guerra, John C. Calhoun, que debía "a la primera
oportunidad, tomar Cuba".
De esa manera, ya en el siglo XIX se comienzan a manifestar
una serie de acciones que eran expresión
concreta de la voluntad intervencionista antes manifestada. A mediados de siglo
se efectuaron varios intentos para apoderarse de la isla, patrocinados sobre
todo por los sectores esclavistas del sur. A John Quincy Adams, sexto
presidente de la unión norteamericana se debe la idea de que Cuba debía
mantenerse bajo el débil dominio colonial español para que algún día pasara a
control de Estados Unidos “como una fruta madura”. En 1848, el undécimo
presidente James K. Polk ofreció a España comprarle Cuba por 100 millones de
dólares y un año después se realizaron intentos “independentistas” con el
objetivo de “asociar” Cuba a Estados Unidos. La oferta de compra aumentó a 130
millones en 1854, pero España se mantuvo firme en la posesión de su joya
colonial más preciada.
La lucha de los cubanos por su
independencia se mantuvo incesantemente desde 1868 y en 1898 el triunfo de los
patriotas era inevitable. José Martí había entendido el valor estratégico de su
país en el marco geopolítico ante el naciente imperialismo estadounidense que
no escatimaba en mostrar su voluntad expansionista. En mayo de 1895, un día
antes de morir, le escribió a su amigo Manuel Mercado una carta premonitoria
donde le decía “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país,
y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de
impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas
los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de
América”.
Sin embargo, la oligarquía
estadounidense comenzó a conspirar para justificar una invasión a Cuba. El
instrumento fue una dudosa explosión (nunca aclarada hasta hoy) del acorazado estadounidense Maine surto en
La Habana en febrero de 1898. Después de culpar a los españoles del incidente,
declararon la guerra, interviniendo en la isla con tropas que impidieron la
victoria definitiva de los cubanos en su lucha.
España se vio obligada a conceder
la Independencia a Cuba, pero ésta, fue parcial y mediatizada. Estados Unidos
ocupó la isla hasta 1903 cuando retiró sus tropas a cambio de un tratado que le
permitía la intervención militar en Cuba cuando lo entendiesen necesario para
“garantizar el orden”. Este tratado en
forma de enmienda fue incorporada a la nueva constitución cubana. Así mismo, se apoderaron de dos territorios, uno en Guantánamo
en el oriente del país y otro en Bahía Honda al occidente donde instalaron
sendas bases navales. En el primero aún permanecen ilegalmente, toda vez que
dicho acuerdo fue una imposición sustentada por la fuerza de las armas y de la
ocupación militar de un país que no tenía gobierno. En 1903, Fidel Castro aún
no había nacido.
La subordinación de los gobiernos
cubanos a Estados Unidos de lo que en el transcurso de lo que en la historia
cubana se llama la “república mediatizada” se mantuvo a lo largo de sus 61 años
de duración. A cambio de un respeto irrestricto a los inversionistas
estadounidenses, lo que rayaban en la cuasi
pérdida de la soberanía, el último dictador, Fulgencio Batista, recibió
un apoyo militar cuantioso, expresado en un constante abastecimiento de armas,
equipos y financiamiento para sostener su gobierno despótico y autoritario
mediante la represión y la crueldad. Aunque el epicentro de la lucha del pueblo
cubano para derrocar la dictadura se desarrolló fundamentalmente en el oriente
del país, en toda la isla se fue
construyendo un gran frente anti batistiano bajo el liderazgo de Fidel Castro
hasta que el 1° de enero de 1959 el dictador huyó y las fuerzas revolucionarias
tomaron el poder.
El movimiento triunfante se propuso
desarrollar un programa de gobierno que pregonaba principios democráticos, de
justicia social, economía mixta y crítica a Estados Unidos por el apoyo que
había dado a Batista. Sin embargo, habían transcurrido pocas semanas del
triunfo revolucionario cuando comenzaron a desatarse una ola de sabotajes,
quema de cañaverales y atentados con explosivos contra objetivos fundamentales
de la economía. Así, ya en el mes de marzo de 1960 el trigésimo cuarto
presidente de Estados Unidos Dwight David Eisenhower firmó una orden ejecutiva
por la cual ordenaba a la CIA preparar
un proyecto encaminado a derrocar al
Gobierno revolucionario, utilizando para ello, todos las fuerzas e instrumentos
a su alcance En una primera instancia,
el énfasis se puso en operaciones de carácter psicológico, presiones económicas
y políticas y el comienzo del entrenamiento masivo de cubanos que habían
pertenecido a las fuerzas militares y represivas de la dictadura y que habían
huido a Estados Unidos, pero paulatinamente fueron dado pasos hacia un plan de
invasión para lo cual fueron creando condiciones a través de la inserción en
territorio cubano de pequeños grupos de sabotaje.
La respuesta del gobierno cubano fue
la creación el 28 de septiembre de 1960 de los Comité de Defensa de la
Revolución (CDR) a fin de organizar al pueblo para garantizar su seguridad y
defensa, así mismo el 6 de junio de 1961 es instituido el ministerio del
interior, cuerpo especializado del Estado para enfrentar la acción agresiva y
criminal de Estados Unidos que ya en
abril de ese año, bajo el gobierno del trigésimo quinto presidente John. F.
Kennedy había organizado una fuerza invasora con apoyo logístico de las fuerzas
armadas estadounidenses que desembarcaron en Cuba por Playa Girón, en el
litoral central del sur de la isla donde fueron derrotados en menos de 72
horas.
Esta agresión había hecho patente la
intención estadounidense de aniquilar la revolución cubana a cualquier costo.
La respuesta debía ser de la misma dimensión y profundidad: la defensa y la
seguridad de Cuba se debía garantizar a cualquier costo, sin embargo la
insuperable distancia en cuanto a la capacidad financiera, militar y
tecnológica de ambos países intuía una lucha no equitativa que sólo se podría
librar a partir de la conciencia, la convicción, la voluntad, la decisión y el
valor de un pueblo dispuesto a cualquier sacrificio para mantener su
independencia y su soberanía.
De la carta antes mencionada que
Martí dirigió a Manuel Mercado se extraen dos enseñanzas capitales que son sustento de la doctrina cubana de
seguridad. Martí dijo…” Viví en el
monstruo, y le conozco las entrañas, y mi honda es la de David”. Martí señalaba
que haber vivido en Estados Unidos, le daba pautas para trazar los planes que habrían de
llevarse adelante a fin de impedir la potencial expansión estadounidense que
visualizaba, de no lograrse la independencia de Cuba. La referencia bíblica posterior enfatizaba en
su convicción de que el enfrentamiento se iba a dar en condiciones desiguales.
Antes, -en la misma carta-, Martí
afirmaba que: “En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay
cosas que para logradas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son,
levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el
fin.” La confrontación planteada por la
mayor potencia militar del mundo ha obligado a Cuba a desarrollar acciones que
en “silencio han tenido que ser” y que
“han de andar ocultas” si se quiere lograr el éxito en tal desigual combate.
Solo un pueblo decidido a defender
su libertad es capaz de parir hijos que asuman las enseñanzas del apóstol en
carne propia, a riesgo de su propia vida y su propia felicidad. Eso son Antonio
Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y René González
Sehwerert, los 5 héroes cubanos que en silencio y de manera oculta vivieron en
las entrañas del monstruo para descubrir
y prevenir los planes de grupos terroristas que conspiraban para causar la
muerte y le desestabilización de Cuba y con ello, –parafraseando al Apóstol-
impedir a tiempo se extiendan por las Antillas y caigan, con esa fuerza más,
sobre nuestras tierras de América.
Celebrada en Mérida, Yucatán, México actividad por liberación de los cinco héroes.
Como parte de las actividades
programadas por el comité yucateco de solidaridad con los cinco, el 19 de
septiembre 2013 se realizó en Mérida, Yucatán, la proyección del documental
"luces en las sombras" en la biblioteca pública "Manuel cepeda
Peraza".
En la emotiva actividad para exigir
la libertad de los cinco héroes cubanos, Cristóbal León campos, miembro del
comité, dio lectura a la carta dirigida al presidente de los estados unidos,
exigiendo la inmediata liberación por encontrarse injustamente detenidos en
cárceles norteamericanas.
Por iniciativa del comité pro
liberación, la carta será entregada en el consulado de los estados unidos en
Mérida, Yucatán, firmada por los directivos e integrantes del comité,
directivos de la asociación de cubanos residentes, cubanos residentes y
temporales, mexicanos y amigos que se han sumado y solidarizado con dicha
causa.
Se encontraban entre los presentes,
el maestro Jorge Alberto cortés Ancona, jefe del departamento de fomento
literario y promoción editorial de la
secretaría de la cultura y las artes del estado de Yucatán, Pedro Juan de la
portilla cabrera, presidente de la asociación de cubanos residentes en México,
delegación Yucatán, José martí y el cónsul general de cuba, Mario Jorge García
Cecilia, así como otros cubanos residentes y temporales y amigos mexicanos.
Fuente: http://www.nacionyemigracion.cu
Encuentro con la Historia
Invitados por autoridades del Estado
de Campeche, el Comité de Solidaridad con Cuba y el Consulado General de Cuba
en Mérida, los escritores cubanos Froilán González y Adys Cupull conmemoraron el
46 aniversario del asesinato del Comandante Ernesto Che Guevara y varios de sus
compañeros en la aldea boliviana de La Higuera impartiendo conferencias en
Instituciones y Universidades de Valladolid y Mérida capital, en el Estado de
Yucatán y en el Instituto Tecnológico Campechano de San Francisco de Campeche,
Estado de Campeche.
Igualmente realizaron encuentros y
conversatorios con los presidentes y autoridades municipales de los Municipios
de Calkiní y Champotón de Campeche y Valladolid en Yucatán.
En las actividades que incluyeron
presentaciones en bibliotecas públicas y centros de cultura, contaron la
presencia entusiasta de cubanos residentes y temporales, entrenadores del
deporte cubanos y público en general, donde presentaron sus libros “CON LA MIRADA
AL SUR”; y “EL ASESINATO DEL CHE EN BOLIVIA, REVELACIONES”, junto a los
documentales “LA MUERTE NO ES VERDAD” y “SEMILLAS DE ÑACAHUASÚ”, este último
correspondiente al capítulo dedicado al combatiente Willy Cuba, dirigente
minero boliviano que estuvo al lado del Che, prisionero en La Higuera hasta ser
asesinado.
La jornada que duro siete días,
sirvió para que los escritores cubanos hablaran también de sus investigaciones
históricas sobre el Che, Mella y Martí y de sus libros, sobre Julio Antonio
Mella, José Martí y Mariana Grajales, madre de los Maceo.
lunes, 16 de septiembre de 2013
Proyección del documental "Luces en las sombras"
Comité Yucateco de
Solidaridad con los Cinco Cubanos Presos en Estados Unidos,
en colaboración con la
Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán y el Colectivo Disyuntivas
En el Marco de la
Jornada Internacional por los Cinco
Invitan a la
Proyección del
Documental
“Luces en las sombras”
Sobre los Cinco Héroes
Cubanos
Intervenciones:
Comité Yucateco de
Solidaridad con los Cinco Cubanos Presos en Estados Unidos
Colectivo Disyuntivas
Jueves 19 de
septiembre de 2013, a las 20 horas
Biblioteca Pública
“Manuel Cepeda Peraza”
Entrada Libre
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